Eme MalaFe

El eco del barrio y la verdad del arte
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Hay artistas que no solo crean música, sino universos. Que entienden el arte como una forma de resistencia, pero también de amor. Eme MalaFe es uno de ellos. Su autenticidad lo ha convertido en una voz que trasciende géneros, una figura que transforma la crudeza en poesía y la memoria en ritmo. Ya ha formado parte de las páginas de Percha Magazine, y esta vez no podíamos dejar pasar la oportunidad de conversar con él sobre su incursión en un nuevo lenguaje creativo: la actuación.

El músico se suma al elenco de la nueva temporada de UGLY, una historia que habla sobre identidad, apariencia y pertenencia. Desde ahí, Eme nos abre una ventana a su proceso creativo y a la manera en que este proyecto se entrelaza con su universo personal y artístico.

“El Capo”, su personaje, tiene una conexión profunda con él. “Es un cabrón centrado, alguien que ya no busca ser la nueva estrella del momento, sino mantenerse firme, seguir haciendo lo suyo, con resistencia y con fe. Eso soy yo”, dice con esa calma suya que mezcla serenidad y verdad. En sus palabras hay una madurez que se siente más vivida que aprendida: una conciencia del tiempo y del oficio que solo llega con la experiencia.

Aunque la historia no fue escrita por él, Eme asegura que se sintió identificado desde el primer momento. “Las historias que se cuentan en UGLY son las mismas que muchos vivimos. No están lejos de la realidad. Aunque alguien más haya puesto las palabras, uno conecta, porque lo ha sentido, lo ha pasado.” Su naturalidad al hablar de la autenticidad confirma lo que muchos ya intuimos: su arte, venga en forma de canción, guion o personaje, nace de la misma raíz —la verdad.

Durante el rodaje, dice, quedó impresionado por la magnitud del trabajo colectivo detrás de una producción así. “Yo soy independiente, pero creo mucho en el trabajo en equipo. En UGLY entendí por qué algo llega tan lejos: hay un chingo de gente empujando el barco, dándolo todo. Pertenecer a eso, poner aunque sea un granito de arena, fue algo bien chingón.”

A nivel personal, la experiencia también lo transformó. Interpretar a El Capo lo llevó a mirarse de frente, a hacerse preguntas sobre lo que realmente importa. “Fue un viaje bien cabrón, introspectivo. Me hizo pensar si por estar en esta industria estoy arriesgando quién soy, si por pertenecer tengo que dejar algo mío. Me obligó a reflexionar, a analizarme, a reconocer qué quiero sostener y qué debo soltar.”

Eme habla con el corazón cuando dice que el arte —ya sea la música, la escritura o la actuación— se ha convertido en su forma de reconciliarse con el tiempo. “Nunca hubiera creído que todo esto me ayudaría a conocerme más. Hoy sé que siempre fui esto. Hubo momentos en los que no pude serlo, pero ahora, con más madurez, entiendo que ese morro que quería escribir y hacer música siempre estuvo ahí.”

En su voz hay gratitud. No solo por el presente, sino por el camino que lo trajo hasta aquí. UGLY no solo le permitió habitar un nuevo personaje, sino reencontrarse con su esencia: la del creador que observa, siente y transforma.


Eme MalaFe no interpreta, habita. No busca fama, busca verdad. Y esa verdad, como su música, resuena mucho después de que termina la conversación.

Fotografia David Suárez @davidsuarezph

Grooming Itzel Pacheco @itzelpachecomkup

Styling Alberto Rebelo @albertorebelo