Un teatro emocional para tiempos caóticos: La nueva obra de Loral Raphael
Descubre un mundo donde emoción y teatralidad conviven con naturalidad. Raphael traslada su sensibilidad musical a la pintura para explorar la vulnerabilidad humana y los conflictos que nos definen. El resultado es una experiencia intensa, casi ceremonial, en cada cuadro.
Cuerno Nueva York
La exposición “We prayed and prayed and nobody listened” llega a Nueva York como una propuesta que no sólo muestra arte: muestra un mundo. Y uno que, aunque se vea distorsionado, exagerado o directamente surreal, habla de nuestro propio momento con una claridad incómoda. Las obras de Loral Raphael funcionan como escenarios donde se representan tensiones humanas fundamentales: el conflicto, el deseo de pertenecer, la lucha de poderes, la fe y la desesperación.
Cada pintura vibra con un dramatismo casi musical. Raphael construye escenas densas, llenas de gestos y movimientos, en las que conviven personajes arquetípicos ,desde jugadores de fútbol americano hasta figuras religiosas o políticos imaginarios, atrapados en espacios que cambian como un sueño: salas de concierto, parlamentos, teatros oscurecidos, hipódromos o cielos abiertos. Esta mezcla crea una visión fragmentada, expresionista y profundamente narrativa; una especie de fábula contemporánea sobre la fragilidad de la sociedad y la eterna tensión entre el orden y el caos.
Aun en medio de su intensidad, las pinturas también contienen un toque ligero de humor e ironía, lo que hace que estos universos no se sientan lejanos, sino inquietantemente familiares. Raphael sugiere lo que llama “el desgarro del velo del templo”, una imagen que resume bien la sensación de un mundo que pierde sus certezas, revelando algo más crudo, pero también más auténtico. Su obra invita a mirar de frente lo que normalmente preferimos evitar.
La mirada detrás
Aunque esta sea su primera exposición en la galería, Raphael no es ajeno a la creación artística. Nacido en 1992 y radicado en Londres, se dio a conocer en el mundo de la música como parte del dúo “Sons of Raphael”, junto a su hermano Ronnel. Juntos lanzaron el disco Full-Throated Messianic Homage, un álbum que ya mostraba su inclinación a lo épico, lo espiritual y lo emocionalmente desbordado.
Su sensibilidad narrativa también lo llevó a componer la música de Priscilla, la película de Sofia Coppola, y actualmente trabaja en nuevo material con Thomas Bangalter, cofundador de Daft Punk. La pintura, sin embargo, ha sido para él un espacio de libertad: estas obras fueron creadas en hoteles y habitaciones temporales, en paralelo a composiciones orquestales, como pequeños actos de intimidad dentro de una vida dominada por el trabajo colaborativo.
Ese cruce entre disciplinas es lo que hace su pintura tan singular: se ve la música, se escucha la imagen.
Una inmersión sensorial de principio a fin
Ver esta exposición es entrar a un teatro donde todas las luces están encendidas al mismo tiempo. Las escenas se superponen, los personajes te miran, te juzgan, te incluyen. Algunas pinturas vienen acompañadas por la voz de Charlotte Gainsbourg, que recita un poema escrito por Ronnel Raphael, añadiendo una capa sonora casi ritual.
Más que observar, el visitante siente: tensión, humor, belleza, caos, vulnerabilidad. Es una experiencia visceral, que combina arte, música, literatura y un sentido dramático muy particular. Creemos que es una obra que vale ver con calma, porque cada cuadro abre una puerta distinta.
Puedes visitar “We prayed and prayed and nobody listened” en Polina Berlin Gallery hasta el próximo 13 de diciembre de 2025.
La recomendamos especialmente para quienes buscan arte que no sólo se mira, sino que se vive.
Imagen I: via Loud and Quiet/ Jenna Foxton
Imagen I: via Loud and Quiet/ Jenna Foxton
Imagen II: via Loral Raphael, The Referee As A Club Owner/ Steven Probert
Imagen III: via polinaberlingallery.com