Puntarena y 25 años celebrando el sabor del Pacífico

El aniversario que reafirma a Federico Rigoletti como uno de los grandes anfitriones de México
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Cuerno Nueva York

Hay aniversarios que se sienten más como un abrazo que como una fecha. Celebrar los 25 años de Puntarena fue exactamente eso: un encuentro íntimo, cálido y lleno de memoria alrededor de una mesa donde cada platillo contaba una historia. En Percha Magazine tuvimos la fortuna de vivir esta celebración de la mano de Federico Rigoletti, quien no solo es el fundador del grupo, sino un verdadero narrador de sabores y un anfitrión nato.

Desde el primer momento, Rigoletti nos compartió lo que ha significado este viaje:
las altas y las bajas, los riesgos, la evolución, pero también, y sobre todo, el motor que lo sostiene hasta hoy: la calidad, la satisfacción del cliente y la convicción de que una experiencia culinaria puede transformar el día de cualquier persona. Puntarena no se construyó solo con recetas, sino con una filosofía que se respira en cada servicio: la obsesión por hacer sentir bien al comensal.

Escucharlo hablar del mar, su inspiración más profunda, fue entender el corazón mismo del restaurante. Rigoletti describe al océano como un espacio de claridad y asombro, un lugar que marcó su visión y su cocina. De ahí nacen clásicos que hoy forman parte del imaginario gastronómico mexicano: el pescado a la talla y la tostada de atún, dos creaciones que llevaron la frescura del Pacífico a mesas de todo el país y que hoy son parte del legado culinario contemporáneo.

 

Durante la comida de aniversario, nos quedó claro que Rigoletti tiene en la sangre el don del buen host. Su cercanía, su memoria por los detalles y esa habilidad de hacer sentir en casa incluso en un restaurante lleno, recuerdan que la hospitalidad no se improvisa: se hereda, se perfecciona y se honra. Y así ha sido durante 25 años, desde la apertura en Palmas en el año 2000 hasta su expansión internacional en Europa.

Hoy, Puntarena no es solo un restaurante: es un puente entre tradición y modernidad, entre el México que se comparte y el México que se reinventa. Con siete unidades entre México y España (incluyendo el celebrado Puntarena/Ticui en Madrid) el grupo ha demostrado que la cocina del Pacífico tiene un lenguaje universal y una fuerza emocional que trasciende fronteras.

 

Como parte de la celebración, Puntarena presentó una edición especial de 300 botellas de tequila Siete Leguas, un tributo simbólico a la historia que ambos comparten: la de honrar el origen, mantener la autenticidad y elevar la experiencia en cada sorbo y en cada plato. Un recordatorio de que la gastronomía, cuando se vive desde la pasión, también es cultura, memoria y legado.

Acompañar a Federico Rigoletti en este aniversario fue entender que 25 años no se celebran solo por permanecer, sino por evolucionar sin perder esencia. Puntarena sigue siendo ese espacio donde el mar inspira, la mesa une y la calidad sostiene. Y donde, cada día, Rigoletti confirma que cocinar también es una forma de acompañar y hacer comunidad.

Porque si algo define a Puntarena es esto: una experiencia que no solo se degusta… se recuerda.

Imágenes Cortesía.