Moët & Chandon y su celebración que ya es memoria

Una edición limitada en rojo icónico que marcó el cierre de 2025 y el inicio de lo que viene en 2026
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Cuerno Nueva York

Hay temporadas que no se anuncian: se brindan. Así dio inicio oficialmente Moët & Chandon a la época más festiva del año, con una cena que trascendió el formato y se convirtió en una experiencia memorable. Más que una mesa compartida, fue un brindis colectivo que capturó el espíritu de celebración, conexión y emoción que la Maison ha perfeccionado desde 1743.

Esta temporada, el rojo fue el gran protagonista. Un rojo elegante, vibrante y profundamente simbólico que se volvió icónico para el cierre de 2025. Presente en la nueva edición limitada, este color encarnó la energía del reencuentro, la pasión de celebrar juntos y el savoir-fête que define a Moët & Chandon. Inspirada en París durante diciembre, la propuesta evocó esa luz cálida que recorre desde Saint-Germain-des-Prés hasta Place Vendôme.

 

Como parte de esta visión global, la Maison presentó su edición limitada de fin de año, con Moët Impérial como pieza central: una etiqueta pensada para acompañar cenas, regalos y celebraciones excepcionales. Una reinterpretación contemporánea del arte de brindar, donde la estética y la emoción dialogan con naturalidad.

 

Este espíritu tomó forma en México con la inauguración de la octava Pop-Up End Of Year de Moët & Chandon, realizada el pasado 4 de diciembre en El Palacio de Hierro Polanco. Reconocida como una embajada global y uno de los espacios más grandes de la marca en el mundo, esta Pop-Up ofreció una inmersión total en el universo de la Maison.

Durante la apertura, directivos de Palacio de Hierro y Moët Hennessy compartieron la visión detrás de esta nueva identidad, subrayando la fortaleza de un partnership que se consolida año con año. Personalidades del mundo cultural y social se reunieron para celebrar una experiencia que fue tanto visual como emocional.

 

La Pop-Up invitó a vivir la temporada a través de detalles cuidadosamente pensados: personalización de botellas, caligrafía en vivo, envolturas especiales, mensajes dedicados y copas exclusivas que transformaron cada compra en un gesto memorable. Cada elemento reforzó la idea de que celebrar también es crear recuerdos.

 

Aunque la Pop-Up ya ha cerrado, permanece como uno de los grandes highlights del cierre de 2025 y el inicio de 2026. Por eso hoy decidimos compartirlo: porque Moët & Chandon no termina aquí. Esta experiencia fue solo el inicio de lo que viene, una señal clara de que la Maison seguirá sorprendiéndonos, y de que habrá que estar atentos a los próximos brindis que están por llegar.

 

Al final, eso es Moët & Chandon: momentos que se viven intensamente y se guardan para siempre en la memoria. Porque hay celebraciones que no se olvidan… se recuerdan con una copa en la mano.

Imágenes Cortesía.