TESSA ÍA
“Vulnerable, pero invencible”
En la misma bodega de Originario llega el turno de entrevistar a Tessa Ía. Entre paredes, objetos y esculturas resguardadas, el espacio se convierte en testigo de las anécdotas, posturas y reflexiones de una mujer profundamente entregada a su arte, a las palabras y a su mundo interior, ese que la mantiene conectada con la maravilla de lo que la rodea.
Han pasado más de diez años desde que la vimos en Después de Lucía, película que le dio reconocimiento y la llevó a participar en proyectos como Camino a Marte, Los adioses y la serie De brutas, nada.
En sus trabajos más recientes, como Nadie nos vio partir y Yellow, encontramos a una Tessa más madura, con mayor experiencia y una capacidad clara de sostener, en paralelo, sus distintos caminos creativos. A la actuación y la música se suma ahora su faceta como productora de su segundo disco de estudio, el primero completamente producido por ella, un proceso desafiante en todos los sentidos y que hoy espera ver finalmente materializado.
En conversación con Percha Magazine, nos habló sobre ese proyecto, sobre lo que significa la autenticidad en un mundo hiperreferencial y sobreestimulado, sobre el poder de las palabras, su medio más genuino, y sobre la importancia de tomarse el proceso creativo con la misma seriedad con la que un niño se entrega al juego.
La autenticidad puede ser una reinterpretación del lago de los cisnes
Si pensamos la autenticidad desde el arte, entendemos que quizá no existe algo completamente puro. Somos un cúmulo de referencias, aspiraciones, herencias y sueños. Sin embargo, lo que nos distingue es la libertad de pensamiento. El libre albedrío, como suelen llamarlo.
En el caso de Tessa:
“Yo creo que lo difícil hoy es encontrar algo auténtico. De alguna manera, esa autenticidad se crea yendo a contraflujo de lo que yo diría ‘el deber ser o deber hacer’. Cuando vas en contra de las expectativas sociales, de tu familia, y escuchas esa voz que llevas dentro, que es la intuición, ahí es donde nace lo auténtico. Y lo auténtico puede ser una reinterpretación de El lago de los cisnes, ¿sabes? Puede haber autenticidad incluso en la reinterpretación y en la renovación de este imaginario comunal que todos compartimos. El punto es que nazca de uno y no de lo que el exterior espera”, reflexiona.
En su caso, esa autenticidad ha sido un proceso. No llegó de la noche a la mañana. Como todos, ha enfrentado sus propios demonios: el síndrome del impostor, las voces internas que buscan frenar cada paso. La clave, dice, ha sido atreverse una y otra vez.
“Cuando empecé a hacer lo que hago, mucho era hacer lo que pudiera, lo que saliera, un poco vómito verbal en mis canciones. Con el tiempo adquieres herramientas, experiencia y vas entendiendo la línea que quieres seguir, la que te dicta tu intuición. Pero ya no solo la ves dentro de ti, también hacia adelante. Es como si el camino fuera la paz, o lo que cada quien entienda por ella. Para mí, eso es el éxito: poder estar en paz contigo sin importar lo que tengas o no”, comparte.
Letras, juego y manifiestos creativos
Ya sea tocando instrumentos, cantando, componiendo o produciendo, Tessa tiene claro que su universo creativo parte de las palabras. Son su brújula. A través de ellas se pierde en distintos mundos y, al mismo tiempo, invita a otros a habitar los suyos.
“Con las palabras también personifico personajes cuyos diálogos no son míos, pero que, al decirlos, se convierten en mí”, explica.
Su vínculo con el lenguaje comenzó desde la infancia, rodeada de libros gracias a sus padres. Recuerda lecturas como La colina de Watership o El señor de las moscas, que marcaron profundamente su imaginación. Más adelante llegaron los poemas, con Alejandra Pizarnik como una de sus grandes influencias.
“Siento que las palabras te abrazan, me dan posibilidades, me abren el mundo. Son herramientas, pero también son hechizos”, dice.
La idea de crear desde el juego también es fundamental. Como decía Julio Cortázar, escribir es un acto lúdico que se toma muy en serio, tal como lo hacen los niños. Tessa coincide plenamente.
“Lo más hermoso para mí hoy es poder hacer música y juntarme con mis amigos a jugar. Si de ahí sale algo digno de publicar o no, es otra historia. Lo importante nace en ese juego y esa exploración. Es un balance entre el juego y la seriedad de hacer canciones con el respeto que merecen”, añade.
Vulnerable, pero invencible
La vida artística está llena de altibajos. Momentos de tensión, picos y caídas que ponen a prueba la constancia. Para Tessa, esos momentos también se sostienen desde pequeñas frases que funcionan como manifiestos personales.
“Pienso mucho en ‘florecer y prosperar ante cualquier adversidad’. Me gustan las flores que crecen entre las grietas del asfalto, porque los obstáculos no te quitan el brillo que llevas dentro. Pero mi favorita, la que me dijo mi papá, es: ‘Vulnerable, pero invencible’. Hay algo muy hermoso en la vulnerabilidad, sobre todo en el artista. Poder compartirte desde ahí no te hace débil, al contrario, si lo abrazas, te vuelve inquebrantable”, comparte.
La libertad es incómoda y necesaria
Para Tessa, la libertad no siempre se siente bien. Es incómoda, retadora, incluso riesgosa.
“La libertad conlleva aceptar el peligro. También en el feminismo lo decimos: prefiero saber que es peligroso salir a la calle de noche, pero ser consciente y responsable de mí. Es bonito entender que ese miedo nos saca de la comodidad, nos hace crecer y encontrar claridad. Prefiero vivir en riesgo, pero dueña de mí”, afirma.
Esa libertad también es motor. Le permite rodearse de personas que la inspiran y la impulsan a crecer.
“A veces no somos conscientes, pero aunque te sientas mal, hay que salir, ir a un museo, caminar, abrirte a lo bello. Somos nuestro propio tamagotchi: hay que alimentarnos de cosas bonitas”, dice entre risas.
Un cierre de ciclo
Durante esos minutos de conversación, Tessa se revela como una mujer luminosa, sensible e intuitiva. Vulnerable, sí, pero profundamente fuerte.
Al final, hablamos sobre lo que viene. En actuación, nuevos proyectos están por estrenarse. En música, está por cerrar un proceso largo y significativo: su segundo disco, producido completamente por ella desde casa.
“Ha sido una temporada de muchísimo aprendizaje, de gozo y de juego con amigos como Alex Patrick y Henry Darthenai, con quienes produje todo”, cuenta emocionada.
No fue fácil. Hubo momentos en los que quiso abandonar todo. Pero algo la mantuvo constante.
Horas antes de nuestra conversación, recibió el mensaje que confirmaba que la última canción había sido masterizada.
“Siento que es un cierre de ciclo. Estoy contenta de haberlo logrado. Lo iré sacando poco a poco, pero ya tengo muchas ganas de que salga. Yo ya estoy así de: ¡sáquenlo, por favor!”, confiesa entre risas.
Editor en Jefe Johny López @bienfufurufo
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