El algoritmo que define la moda

Cómo las marcas utilizan datos e inteligencia artificial para decidir qué se diseña, produce y consume
COMPARTIR

Cuerno Nueva York

La moda no existe en un vacío, sino que en ella, se encuentra el reflejo del mundo actual y sus hechos. En cada momento la moda sirve como un indicador de transformación, se moldea y se adapta al tiempo que lo rodea. Hoy, el tiempo se construye por algoritmos que penetran cada aspecto de la sociedad. 

La tecnología, y más específicamente, la IA ha permeado el mundo entero, y la moda no es una excepción. La tecnología ha plantado raíces en la industria desde sus inicios, lo que hoy la convierte en impulsora principal de estas nuevas formas de creación. La pregunta es: ¿cómo se está transformando la moda en torno a la IA?

La implementación de la IA empieza por el proceso de diseñar. El Council of Fashion Designers of America (CFDA) anunció su colaboración con OpenAI para la creación del Innovation Hub. Este proyecto busca apoyar a diseñadores mediante el uso de la IA sin reemplazar la creatividad humana para resolver problemas específicos dentro de la industria de la moda. 

El programa tendrá una duración de dos años en los que elegirán a seis diseñadores para trabajar junto con seis desarrolladores de IA recibiendo 300,000 USD y acceso ilimitado a herramientas de OpenAI. Más que sustituir la creación humana, este proyecto enfatiza la colaboración humana con la máquina por lo cual los seis diseñadores serán elegidos a través de propuestas diseñadas por ellos. El proyecto reimagina el proceso de diseño abriéndole espacio a nuevas tecnologías manteniendo un enfoque humano.

La moda como industria toma puesto como una de las contaminantes del mundo. Por lo cual un cambio hacia sus prácticas resulta urgente. Muchas empresas se están apoyando en la IA como posible solución. Por ejemplo Stella McCarthy colabora con la tecnología de Protein Evolution’s Biopure para desarrollar enzimas que descomponen residuos de poliéster y nailon—fibras plásticas y altamente contaminantes—y transformarlos en nuevas materias primas, reduciendo así la dependencia de combustibles fósiles y los desechos textiles.

Sin embargo, existe escepticismo sobre las prácticas de la IA dentro del eje sustentable, primordialmente por su consumo de energía y agua. Se estima que para 2027 la demanda de agua asociada a estas tecnologías podría alcanzar entre 4.2 y 6.6 billones de metros cúbicos, lo que posiciona a la IA como una potencial amenaza ambiental.

 

Al mismo tiempo, la industria de la moda se mantiene entre las más contaminantes a nivel global. En este contexto, resulta fundamental cuestionar si la implementación de la IA logra reducir un mayor nivel de impacto ambiental del que genera, o si simplemente desplaza el problema hacia otras formas de consumo de recursos.

 

Compañías como Stylumia aportan a las marcas herramientas de inteligencia artificial que permiten realizar un trend forecasting más preciso. Esto ayuda a los diseñadores a planear colecciones con mayor anticipación y alinearlas con la demanda real del mercado, reduciendo la sobreproducción, uno de los principales problemas de la industria y optimizando tanto recursos como procesos de distribución.

 

 

La IA también ha encontrado espacio en la mercadotecnia de la moda. Para la campaña de  SS26, Prada nos presenta,  “I, I, I, I am…” donde criaturas irreales imaginadas por el artista Jordan Wolfson son generadas por IA interactuando con embajadores de la marca. 

Por otro lado, existen marcas como Aerie, que ha tomado una postura de nunca usar cuerpos generados por IA para su mercadotecnia. Pamela Anderson, una figura icónica por su postura de belleza real, protagoniza la nueva campaña de Aerie Real con el eslogan “you can’t prompt this”, reforzando su postura contra el uso de IA y de retoques sobre cuerpos reales. 

Este contraste evidencia una tensión dentro de la industria. Mientras que algunas marcas exploran las posibilidades abstractas del uso de la IA, otras se oponen, enfatizando lo real dentro de una industria históricamente criticada por sus estándares irreales. La mercadotecnia de la moda se convierte en campo de negociación donde se busca establecer qué tipo de representación se justifica dentro de la ética y hasta donde llega el límite dentro de una sociedad cada vez más consciente. 

La IA cruza barreras, saliendo del espacio interno de las marcas para llegar directamente al consumidor. Para su última pasarela “Runway to the Future”, Topshop colaboró con THG Studios para brindarle una experiencia única a sus invitados. A través de un app, ellos podían probar las piezas de la colección en tiempo real con asistencia de estilistas, todo mediante la IA. La pasarela fue certificada por World Record Certification Agency como la primera pasarela interactiva del mundo impulsada por IA y con compra inmediata.

En la intersección entre la IA y la moda, la dirección no se presenta como una de unanimidad, sino como un campo atravesado por tensiones entre innovación, ética y autenticidad. La moda se encuentra en un momento de redefinición, donde las reglas sobre el uso de la inteligencia artificial aún no están del todo establecidas. Entendida simultáneamente como arte y como industria, la moda complejiza el debate sobre el lugar que ocupan la tecnología y la intervención humana dentro de sus procesos.

Créditos Imágenes:

 

Imagen I: Vía Vogue

Imagen II: Vía CFDA

Imagen III: Vía Environment America

Imagen IV: Vía Youtube (Prada)

Imagen V: Vía Ad Age