Juliette Poupard

Herencia, memoria y evolución en constante diálogo.
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Poder conversar y conectar con quienes viven y entienden la moda como un legado es, en sí mismo, un privilegio. En esta ocasión, nos adentramos en el universo de Longchamp a través de la mirada de Juliette Poupard, quien, desde su rol como events lead, comparte una perspectiva cercana sobre la visión que impulsa a la maison. Entre historia, evolución y proyección, exploramos cómo la marca continúa construyendo su identidad dentro de la industria, manteniéndose fiel a su legado mientras traza nuevas formas de conectar con su comunidad, por lo que comenzamos adentrándonos en sus primeros recuerdos dentro de este universo.

Al haber crecido dentro del universo de Longchamp, ¿qué imagen o sensación marca tu primer acercamiento?

Desde sus primeros años, Juliette recuerda el universo de Longchamp como un espacio profundamente familiar. Sus memorias la llevan a las tardes de sábado en el almacén de la boutique insignia de sus abuelos, en Rue Saint-Honoré, donde, junto a sus hermanos y primos, jugaba entre cajas sin dimensionar aún el significado de ese entorno. Para ella, más que un lugar de trabajo, representaba un hogar compartido con personas que hoy forman parte de su vida profesional.

Con el tiempo, esos recuerdos se expanden hacia momentos más íntimos dentro de la oficina familiar. Después de la escuela, Juliette solía esperar ahí antes de volver a casa, convirtiendo ese espacio en una extensión de su día a día. Fue en esos instantes donde comenzó a observar, desde una mirada curiosa, las distintas facetas que daban forma a la marca.

Su abuela, enfocada en el retail, se le revelaba como una figura poderosa y profundamente humana, interactuando con clientes con una naturalidad que dejaba huella. Su abuelo y su madre, en cambio, encarnaban el universo creativo. Él, desde el diseño, compartiéndole materiales, textiles e ideas con una rapidez casi intuitiva, mientras que ella se desenvolvía en un entorno vibrante, lleno de color, referencias y moodboards que hablaban de una sensibilidad estética muy marcada.

Mientras su abuelo trabajaba rodeado de recortes y un aparente caos, pero con absoluta claridad mental, su madre construía narrativas visuales desde la moda. En ese contraste de energías, entre lo estratégico y lo artístico, Juliette comenzó a entender de manera orgánica las múltiples capas que conforman el ADN de la maison.

Juliette Poupard

Proveniente de una familia con una herencia tan sólida, se le pregunta si existe alguna filosofía o valor no dicho de generaciones anteriores que continúe moldeando la manera en la que se crea hoy.

Comparte que dentro de su familia siempre ha existido un impulso constante hacia la curiosidad, una forma de entender el mundo a través de la observación, de no pasar desapercibida ante el entorno, de cuestionar, conocer personas y mantenerse en movimiento; al mismo tiempo, resalta la importancia de la autenticidad, de ser fiel a sí misma sin perder la humildad, reconociendo en la generación de sus abuelos y en la de su madre una fuerza, valentía y energía inquebrantables que marcan el ritmo que busca seguir, encontrando incluso en los días de menor energía un impulso inmediato en ese entorno cercano, especialmente en la figura de su madre.

Dado que Longchamp representa tanto su historia familiar como su responsabilidad profesional, se le pregunta cómo logra preservar su propia voz dentro de algo que también es profundamente personal.

Comparte que una parte fundamental de su forma de trabajar radica en la libertad que su madre y su tío le han dado para intentar, incluso sin miedo a equivocarse, sabiendo que siempre contará con su apoyo y acompañamiento. Nunca ha sentido que la responsabilidad recaiga únicamente en ella, sino que entiende su rol dentro de un equipo sólido en el que confía profundamente en las fortalezas de cada integrante, permitiendo que cada quien aporte desde lo que mejor sabe hacer. Aun así, reconoce que tiene una gran cantidad de ideas y una necesidad constante de explorarlas, siempre bajo una premisa clara: que todo lo que se construya sea auténtico al universo de Longchamp, logrando que cada experiencia refleje su esencia. Al mismo tiempo, asume su lugar como parte de una nueva generación que llega a aportar una mirada fresca. Para ella, la fuerza de la maison también reside en su gente, en un equipo que mezcla trayectorias de décadas, incluso desde antes de su nacimiento, con nuevas voces que conectan con su visión, generando un equilibrio donde tradición y contemporaneidad avanzan juntas.

Partiendo de que Longchamp está profundamente arraigada en la tradición, pero sin caer en la nostalgia, se le pregunta cómo reinterpreta ese legado para que se sienta vigente y no retrospectivo.

Comparte que para ella la autenticidad es el punto de partida, entendida no como algo antiguo o rígido, sino como la capacidad de mantenerse fiel a la esencia de Longchamp. Reconoce, sin embargo, que el contexto cambia constantemente y que las nuevas generaciones avanzan a un ritmo acelerado, por lo que resulta fundamental acompañar ese movimiento. Al formar parte de una generación inmersa en ese dinamismo, le resulta natural encontrar un balance entre lo que define a la maison y lo que la hace vigente, logrando así una interpretación del legado que se siente actual, con energía, fluidez y en constante evolución.

 

En un mundo definido por la velocidad y la visibilidad, se le pregunta qué significa hoy el verdadero lujo para ella, si se encuentra en la artesanía, en el tiempo, en la emoción, en la discreción o en algo aún más intangible dentro del universo de Longchamp.

 

Explica que, si bien el producto y su calidad siguen siendo el punto de partida dentro del universo de Longchamp, hoy el verdadero lujo también reside en la historia que lo respalda, en conocer quién está detrás, quién lo diseña y qué lo inspira. Desde su perspectiva como consumidora, existe una curiosidad natural por conectar con los creadores y entender el origen de lo que se adquiere. Sin embargo, reconoce que en un contexto donde todo está disponible en cualquier momento, el valor se ha desplazado hacia la experiencia. Más allá de una imagen o un video atractivo, lo esencial es vivir un momento real con la marca, generar una conexión emocional que trascienda lo visual y haga que el producto cobre un significado más profundo. Aunque el e-commerce responde a una lógica práctica cuando ya existe una relación previa con el producto, considera que es en la experiencia física donde realmente se comprende lo que la marca busca transmitir, convirtiéndose así en un elemento fundamental para construir ese vínculo auténtico.

En relación con el papel central del cuero dentro de la identidad de Longchamp, se le pregunta qué representa este material para ella.

 

Explica que el cuero está profundamente ligado a la noción de lujo, no solo por su calidad, sino por todo lo que implica su selección y tratamiento. Destaca la importancia de ser sumamente cuidadoso con el tipo de piel que se elige, así como con todo lo que la rodea, desde su origen hasta las manos que la trabajan. Recuerda que, desde joven, tuvo la oportunidad de observar de cerca las primeras etapas del proceso, lo que le permitió entender la complejidad y el savoir-faire que existe detrás de cada pieza. Para ella, es fundamental conocer el material, sentirse orgullosa de él y comprender todo lo que conlleva. También enfatiza que el cuero requiere de las personas adecuadas para transformarse, ya que detrás de cada creación hay una red de artesanos que aportan su experiencia. Finalmente, lo define como un material de posibilidades ilimitadas, capaz de aportar siempre una dimensión especial a quien lo lleva.

 

Por la parte del vínculo de Longchamp con el mundo del arte, se le pregunta si lo percibe como una fuente de inspiración, un diálogo o una tensión necesaria dentro de su forma de crear.

Comparte que el arte es, ante todo, una forma de activar la creatividad, un espacio donde convergen colores, materiales y formas que abren nuevas posibilidades. Destaca que los artistas, desde su singularidad, aportan miradas únicas y una imaginación que enriquece profundamente el proceso, especialmente cuando se tiene la oportunidad de dialogar con ellos y entender cómo piensan, ya que la percepción de una obra puede transformarse por completo al conocer su trasfondo. Para ella, el arte es una parte esencial dentro del universo de la maison, impulsado también por el interés de su madre en generar estos encuentros, integrando disciplinas diversas que van desde la pintura hasta el diseño textil o de mobiliario. Esta combinación de lenguajes y colaboraciones internacionales construye una narrativa que se siente auténticamente Longchamp, invitando a la curiosidad y al descubrimiento. Desde las tiendas hasta los espacios de trabajo, la presencia del arte no solo enriquece la experiencia, sino que también aporta energía, dinamismo y una constante apertura hacia nuevas ideas.

También destaca la colaboración con un diseñador parisino, quien reinterpretó diseños de temporadas pasadas para crear una serie de pop-ups alrededor del mundo, donde su visión se convirtió en el eje central. Para ella, este tipo de iniciativas reflejan la diversidad de proyectos que la maison impulsa, generando encuentros entre disciplinas y consolidando un diálogo creativo que resulta tan enriquecedor como emocionante.

Al hablar de las afinidades entre México y el universo de Longchamp, se le pregunta si encuentra paralelismos entre el respeto por la artesanía, la familia y la identidad cultural.


Comparte que, sin duda, existe una conexión clara, especialmente en la manera en la que la artesanía y el trabajo hecho a mano ocupan un lugar central. Para ella, todo pasa a través de la artesanía, reconociendo en México piezas profundamente bellas que reflejan ese valor. Aunque el mundo evoluciona y surgen nuevas herramientas, considera que lo hecho a mano sigue siendo único, especial y con un valor difícil de reemplazar. Destaca que este principio ha estado siempre presente dentro de su familia y que continúa siendo un pilar fundamental dentro de la maison, entendiendo la importancia de preservarlo y mantenerlo vigente dentro de la industria.


Al pensar en el futuro de Longchamp, se le pregunta qué tipo de legado emocional le gustaría construir desde su lugar dentro de la maison.


Comparte que su deseo principal es que la marca continúe siendo auténtica, manteniendo siempre presente su origen y el respeto por el producto, al tiempo que logra involucrar de manera genuina tanto al equipo como a quienes forman parte de su universo. Para ella, alcanzar ese equilibrio ya sería motivo de orgullo, aunque también aspira a aportar matices más ligeros y espontáneos que enriquezcan esa herencia. En lo personal, reconoce que su madre nunca le impuso un camino, permitiéndole desarrollarse con libertad, una filosofía que ella misma busca replicar. Al mismo tiempo, destaca la cercanía con sus primos, con quienes forma parte de la quinta generación, subrayando que la solidez de ese vínculo se construyó desde la convivencia, los valores compartidos y el tiempo vivido juntos. Bajo esa misma lógica, considera fundamental asegurar que las nuevas generaciones crezcan con ese mismo sentido de unión, entendiendo que el futuro también se construye desde esos lazos.


Para cerrar, comparte una selección de sus piezas favoritas dentro de Longchamp para la colección Fall Winter 26, aquellas que reflejan tanto su estilo personal como la esencia de la temporada. Para el día a día en París, elige La Smart en formato bucket. A esto se suma la Day Long en tamaño grande en tono moka, así como su versión en colaboración con Caroline Hélain.


Entre sus elecciones también aparece la icónica Roseau en rafia, una pieza que evoca una sensación de verano y que, incluso en París, puede transportar a lugares como México. En el terreno del ready to wear, destaca el kimono de piel como una prenda clave, versátil y con una presencia contundente, capaz de transformar un look cotidiano. Finalmente, menciona su afinidad por los knitwear ligeros y las piezas de gabardina, consolidando una selección que equilibra funcionalidad, sensibilidad estética y ese aire effortless que define su mirada.

Imágenes Cortesía.