Futari: comida, cultura y conexión

Futari
Futari, el nuevo sushi bar que conecta la precisión japonesa y la sensibilidad europea a través de una experiencia de cercanía en la Ciudad de México.
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Cuerno Nueva York

Desde una mirada que explora la conexión y la intimidad alrededor de la mesa, Futari llega a la Ciudad de México con una experiencia gastronómica única. El sushi bar, ubicado en la colonia Roma, abrió sus puertas al público en abril, marcando el inicio de lo que se ha convertido en algo más que un lugar para comer, sino en una exploración de filosofías. En la lengua japonesa, futari significa “dos personas”, una palabra que insinúa un acercamiento personal que se da al compartir una mesa.

Daniel González y Edo López, los chefs detrás del proyecto, fueron quienes plantearon la pregunta: ¿qué ocurre cuando la precisión japonesa y la emoción europea dialogan con respeto y equilibrio? La respuesta se da a conocer a través de Futari, donde los sabores impartidos por el Head Chef Andrés Sánchez “Siete” materializan este vínculo entre culturas.

Futari

El equipo detrás de Futari es donde se fundamenta el espíritu del sushi bar. La trayectoria de González y López en Japón da luz a una cotidianidad japonesa que se manifiesta en el restaurante. La vida personal de los chefs en barras de sushi en Tokio, casas de kaiseki en Kioto e izakayas, bares diseñados para relajarse y convivir mientras se bebe y se come después del trabajo, se traduce en el espacio y la gastronomía de Futari. Es el Head Chef, “Siete”, quien brinda una perspectiva europea tras su extenso recorrido por el continente. Juntos logran responder la pregunta inicial en la que se basa el proyecto.

 

Esta filosofía japonesa europea se expresa a través de diferentes elementos, como el respeto por los ingredientes, la estacionalidad y una elegancia de la contención cuya influencia proviene de Japón. La estructura, la técnica y el relato son definidos por una visión europea. En Futari, estas dos culturas se relacionan en armonía, entendiéndose no como una coalición, sino como una alianza natural donde sus características no son transformadas, sino que conviven en equilibrio.

Futari se entiende como un pedazo de Japón dentro de la ciudad, una narrativa que se refuerza a través del estilo kappo del sushi bar, una palabra que se traduce como “corte y cocción”. El menú se consolida a partir de dos pilares: una selección de nigiris, sashimis y makis, donde los cortes precisos toman protagonismo, y una sección de otsumami, en la cual pequeños platillos integran técnicas y memorias que resaltan una influencia francesa aplicada bajo un criterio japonés contemporáneo. El corte y la cocción de los platillos transportan a un limbo entre Japón y Europa, donde cada movimiento se convierte en un ritual cultural.

La barra de Futari se divide en dos, ofreciendo experiencias distintas, pero unidas por su arraigo en la cultura japonesa. El establecimiento ofrece la posibilidad de sentarse a disfrutar una copa acompañada por una selección de otsumami, brindando una experiencia relajada. También está disponible una experiencia donde el chef toma las decisiones, guiando al comensal a través de platillos espontáneos en los que se crea un vínculo de intimidad y vulnerabilidad entre mesa y cocina.

Esta cercanía se traduce en el interior del restaurante. Diseñado por Edo López y René Rabelo, el espacio se entiende como la culminación de elementos que le dan identidad a Futari. En un estilo kappo, la barra se posiciona en el centro, rodeada por asientos. Esta configuración elimina barreras entre cocina y comedor, dando paso a un diseño que invita a la conversación y en el cual florece una conexión entre chef y comensal, sumando a la comida como parte del diálogo. Los materiales que rodean los perímetros son la materialización de las diferentes culturas. Mientras que el acero y el concreto del espacio evocan un rigor japonés, la madera, la luz y los textiles aluden a una cordialidad occidental.

La música city pop, el jazz ambiental y los sonidos de Kioto y París dictan un ambiente que envuelve el espacio de manera gentil. El sonido completa la experiencia sin interrumpir la conexión y cercanía que se siente alrededor.

Es en un diálogo entre culturas, intimidad y gastronomía donde Futari establece su identidad. El sushi bar brinda una experiencia gastronómica única en la cual ir a comer no es la finalidad, sino que, en el tiempo que transcurre entre entrar y salir, se crea una convivencia profunda donde la devoción por la técnica y los ingredientes se vuelve parte del lenguaje. El espacio, los sabores y las interacciones se convierten en una exploración cultural que conecta a Japón y Europa dentro de la Ciudad de México.

Imágenes cortesía de Futari