Times Square se convierte en el escenario de GUCCICORE, la visión urbana de Gucci
Glamour, exceso y distintas personalidades coexistieron dentro de la cuarta colección de Demna para la maison.
Cuerno Nueva York
A quien conoce la historia de Gucci le resulta imposible pensar en la marca sin relacionarla con la ciudad de Nueva York. Especialmente con la Quinta Avenida, donde en 1953 la maison abrió su primera tienda fuera de Italia, marcando el inicio de una relación que con el paso de los años terminó por convertirse en parte del ADN cultural de la firma. La ciudad no solo representó expansión para Gucci, sino una nueva manera de entender el lujo, el ritmo y la presencia de la marca dentro de la conversación global.
Por eso, regresar para presentar un desfile se siente casi como un gesto natural. Y si había un lugar capaz de encapsular toda esa intensidad visual y energética, tenía que ser Times Square. Entre pantallas, luces y el movimiento incesante de las avenidas, la maison convirtió uno de los espacios más icónicos del mundo en el escenario de GUCCICORE, una celebración donde el glamour, el exceso y la teatralidad se mezclaron con la velocidad y el caos característicos de la ciudad.
¿Y qué mejor manera de reflejar la visión de Demna que a través de personajes capaces de encarnar estas distintas energías y personalidades? La pasarela reunió figuras provenientes de universos completamente distintos, quienes lograron integrarse de manera natural a esta narrativa. Celebridades como Paris Hilton, Cindy Crawford, Emily Ratajkowski y Tom Brady aparecieron portando algunos de los looks más representativos de la colección, reforzando la idea de un universo donde distintas maneras de entender el lujo, la presencia y el estilo terminan cruzándose entre sí.
La propuesta presentada por Demna para esta cuarta colección partía de referencias profundamente urbanas y cotidianas para transformarlas en algo mucho más aspiracional. Desde códigos inspirados en el vestir corporativo hasta looks mucho más relajados y nocturnos, todo parecía construido alrededor de personajes imaginarios que fácilmente podrían existir dentro de estas calles. Había glamour, dramatismo y una sensación de exceso perfectamente calculado que lograba convertir lo cotidiano en espectáculo sin perder esa sensación de autenticidad.
Más que un desfile, GUCCICORE terminó por sentirse como una carta de amor al ritmo, las contradicciones y las múltiples identidades que conviven dentro de la ciudad. Una colección donde Demna no solo reinterpretó códigos clásicos de la maison, sino que también construyó un universo capaz de capturar esa energía magnética que hace que todo parezca estar ocurriendo al mismo tiempo.