Dior Resort 2027: la visión cinematográfica de Jonathan Anderson

Una colección donde el misterio, el cine clásico y la moda construyen una visión idealizada de Los Ángeles.
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Cuerno Nueva York

Entre sombras y niebla transcurrió la colección de Dior Resort 2027. Jonathan Anderson tomó el Los Angeles County Museum of Art como escenario, convirtiéndolo en un set de película que recuerda a la época dorada de Hollywood. Con cada look portado por las modelos que caminaban la pasarela, las referencias de Anderson comenzaron a revelarse, mostrando una convergencia entre la moda, el cine, el misterio y la idealización.

 

El Film Noir y la casa de moda comparten una historia larga y glamourosa. Fue en 1955 cuando el fundador de la marca, Christian Dior, recibió una nominación por sus diseños para Terminal Station, sumándose a una trayectoria ligada al cine que también incluyó una colaboración con una de las figuras más prestigiosas de Hollywood, Alfred Hitchcock. Fue en Stage Fright donde Dior diseñó el vestuario para el personaje femme fatale de Marlene Dietrich, algo que ella insistió que sucediera, reclamando famosamente: “No Dior, no Dietrich!”. Con el tiempo, el diseñador consolidó su lugar dentro de Hollywood, vistiendo a estrellas como Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Ava Gardner, Audrey Hepburn, Grace Kelly, Sophia Loren, Marilyn Monroe y Elizabeth Taylor.

Dior Resort 2027

Anderson toma el pasado de la maison como punto de partida para su nueva colección, marcando una conexión personal entre él y Dior, una que se consolida a través del amor por el cine. Existe un antecedente cinematográfico en la vida del director creativo que lo guió hacia el diseño. Antes de conquistar la industria de la moda, Jonathan Anderson imaginaba un futuro como actor, por lo que, a los 18 años, se mudó de Irlanda a Estados Unidos para perseguir ese sueño. Fue entre vestuarios listos para el escenario donde descubrió su verdadera pasión: la moda, marcando así el inicio de su camino como director creativo.

 

El amor por el cine se convierte en el hilo conductor que une la historia de la marca del pasado con la de hoy, dando como resultado la colección Dior Cruise 2027.

 

Coches antiguos, tonos gris concreto, sombras dramáticas y farolas altas que apenas logran iluminar forman parte del escenario, uno que transporta a un set de Film Noir donde una dramatización de posguerra narra la historia. La silueta sombría de una mujer camina sobre la pared, el misterio se acumula y, de repente, la primera modelo emerge de la niebla. Así comienza el show, y desde un inicio se entiende que detrás de la oscuridad se esconde una visión idealizada de Los Ángeles.

Un vestido amarillo con flores en forma de rosetas abre el desfile, introduciéndonos al glamour californiano a través de un color que alude a un atardecer árido, simbólico del sueño americano. El desfile hace múltiples guiños hacia un ideal de la ciudad marcado por influencias creativas como el cine y el arte.

Los drapeados, característicos del vestuario de los personajes femeninos del cine Film Noir —las femme fatales—, formaron parte de varios vestidos portados por las modelos. Es en estas caídas de tela donde el vestuario comunicaba sensualidad, misterio y peligro psicológico. Anderson recupera la belleza de estas mujeres que existen en mundos cinematográficos y la traslada a su colección. El vestuario Dior de Marlene Dietrich en Stage Fright (1950) también reaparece en un momento de círculo completo con una referencia a la escena de la fiesta en el jardín, donde portaba un vestido decorado con pétalos que caían desde la cadera. En esta colección, Anderson adorna algunos vestidos de la misma manera.

Las flores, un motivo que se repite a través de los diseños, también aparecen en forma de amapolas californianas. Estas se presentan bordadas y aplicadas sobre vestidos y abrigos, funcionando como símbolo del paisaje de California. La amapola, flor estatal de California, introduce una sensación de romanticismo soleado que contrasta con la oscuridad dramática del Film Noir. Es precisamente en esa dualidad donde Anderson construye la esencia de la colección: entre luz y sombra, entre fantasía y melancolía.

 

La colección Resort 2027 se consolida como la primera en presentar looks femeninos y masculinos dentro de una misma narrativa, una donde Jonathan Anderson construye personajes cinematográficos más que simples atuendos. Entre los elementos más memorables destaca un abrigo intervenido con sombras que recuerdan a persianas venecianas, evocando uno de los recursos visuales más icónicos del Film Noir. Las líneas oscuras que atraviesan la tela simulan la iluminación dramática utilizada en películas de suspenso, donde las sombras proyectadas sobre los personajes revelaban tensión psicológica y misterio.

 

Los accesorios también profundizan esta construcción narrativa. Sombreros creados por Philip Treacy aparecen como esculturas surrealistas que remiten a la extravagancia editorial de Isabella Blow, figura legendaria de la moda conocida por convertir el vestir en performance. Anderson recupera ese dramatismo casi teatral, integrándolo a una colección donde la ropa parece existir entre la fantasía y el disfraz cinematográfico.

A esto se suma la colaboración con Ed Ruscha, artista fundamental del Pop Art californiano, cuyas intervenciones gráficas introducen otra capa de referencias culturales ligadas a Los Ángeles. Sus tipografías y juegos visuales aportan una estética urbana que dialoga con la nostalgia hollywoodense de la colección, conectando el glamour clásico con el imaginario artístico contemporáneo de California.

Es así como Jonathan Anderson convierte Dior Resort 2027 en algo más que una colección inspirada en el cine. La pasarela funciona como un universo narrativo donde el Film Noir, Hollywood, el arte y la moda convergen para construir una visión romántica y misteriosa de Los Ángeles, una ciudad que existe entre la realidad y la ficción.

Imágenes I,III, IV, V, VII, VIII & IX: Cortesía de Dior

Imagen II: Vía vogue España

Imagen VI: Vía Instagram @looksonscreen