Dolce & Gabbana Couture 2026
El mito de la nueva colección de alta costura de Dolce & Gabbana x
Cuerno Nueva York
Dolce & Gabbana reúne elementos profundamente sicilianos en su última colección de haute couture. Entre mito, locación, y técnicas tradicionales, la marca construye una relato mejor entendido como una carta de amor hacia Sicilia. En un momento donde la alta costura continúa explorando la convergencia entre moda, arte y narrativas, la firma italiana demuestra su capacidad de unir referencias que dialogan entre ellas para contar una historia llena de simbolismo, un cuento divino como lo es en este caso.
El mito se convierte en el corazón del relato. Bajo el título Las Devotas de las Diosas del Olimpo, los directores creativos, Domenico Dolce y Stefano Gabbana, constituyen una colección que vive por en medio de lo celestial y lo terrestre, con la devoción por en frente de todo. Esta gira en torno a las noches en las cuales las diosas toman un viaje, abandonando el cielo para descender a la tierra entre mortales para ser celebradas. Las devotas son aquellas que reciben a estos seres sagrados, son mujeres reales sicilianas, cuyos pies permanecen plantados en la tierra. Como muestra de su devoción, ellas recogen rosas, jazmines y flores de azahar para adornar altares en un ritual de belleza eterna. Es a través de esta decoración ceremonial, recogiendo y colocando flor por flor, que ellas se entregan plenamente a lo divino.
En esta pasarela, el mito no sólo reside en la conciencia colectiva, sino que se expande a la locación de la colección, aterrizando en Sicilia, justo como lo vivieron de forma divina las diosas celestes. El escenario elegido fue el Parque Botánico Radicepura, un maravilloso espacio de cinco hectáreas ubicado en las laderas del monte Etna. Como un oasis verde, este se consolida como el corazón del mediterraneo, reuniendo a más de 3,000 especies botánicas sobre su fértil suelo volcánico, el sitio perfecto para traducir un mito floral a la realidad.
Su encanto no estaría completo sin el Palazzo Nobiliare, una residencia campestre histórica que fue construida por artesanos en el siglo XIX que suma un carisma antiguo a la ecuación. El Palmento también se une a la conversación, este es un antiguo espacio dedicado al prensado de uvas cuyas paredes de piedra volcánica todavía guardan el aroma frutal de su historia. Este espacio incluso sirvió como escenario para Francis Ford Coppola en El Padrino II. La ubicación no solo existe como un fondo bello sobre cual las modelos pasean, sino que está dialoga con elementos adyacentes que profundizan sobre la narrativa en un encuentro entre naturaleza y patrimonio.
Este lenguaje también se traduce al protagonista del evento: la moda, cuya referencia dominante fueron las flores. Estas hacían presencia desde detalles pequeños como aplique hasta looks completos que toman forma de una flor gigantesca. Con esto la colección se relaciona de manera directa con el mito y su entorno.
Pero este diálogo fue más allá de lo obvio, tomando inspiración de códigos y técnicas profundamente sicilianas. Es entre vestidos bordados, siluetas de corset, capas voluminosas, brocados texturizados y encajes intrincados que se profundiza sobre la narrativa. Es aquí que las mujeres devotas y el paisaje que rodea armoniza con la colección a través de referencias más sutiles.
Como tradición de las presentaciones couture de la casa italiana, el desfile reunió a invitados internacionales como Jennifer Lopez, Christian Bale, Sibi Bale y Monica Bellucci, quienes fueron testigos de una colección que reafirma la devoción de Dolce & Gabbana hacia la artesanía italiana e historia profunda.
Es con esta colección de Couture 2026, que Dolce & Gabbana recordó que la costura trasciende la confección de prendas. Puede convertirse en un ritual, en una celebración de la memoria y en un homenaje a los lugares que inspiran su creación. En Radicepura, entre flores, piedra volcánica y el paisaje del Etna, la firma volvió a demostrar que, cuando la moda encuentra un territorio con tanta historia como Sicilia, el resultado trasciende lo estético para convertirse en una expresión de identidad, tradición y belleza atemporal.