Alicia Nogales y Angelique Van Wyk
Una conversación sobre el autocuidado, los rituales mexicanos y la importancia de habitar el presente en una industria que hoy mira más allá de la belleza.
En un mundo en el cual todo se vive de manera acelerada, con la productividad por delante de todo, existe un sentimiento de culpa cuando nuestros cuerpos nos piden un momento de descanso y autocuidado. Alicia Nogales y Angelique Van Wyk, fundadoras de Santu, proponen una conversación distinta. Entre una plática con ellas, descubrimos que Santu no nació con la intención de crear únicamente productos de belleza, sino de replantear la manera en la que nos relacionamos con nosotros mismos dentro de un momento alejado de la conexión personal.
“De verdad creo que una de las claves del mundo actual es que nunca puedes quererte demasiado. No es un lujo, es un derecho con el que nacemos”, comparte Alicia. Desde esta filosofía parte Santu, haciendo eco a través de todos sus productos. Para ellas, la conversación sobre belleza ya no puede limitarse a cosméticos o tendencias. Estamos viviendo un cambio de paradigma dentro de la industria. “Ahora el mundo de la belleza está girando hacia el bienestar”, nos explica Alicia, contando cómo la pandemia fue uno de los momentos clave que radicalizaron lo que entendemos como belleza hoy en día.
Se podría decir que la marca existe en este limbo entre belleza y bienestar; sin embargo, Alicia y Angelique nos ilustran cómo ésta nace desde una convergencia de estos dos elementos, entendidos como sinónimos el uno del otro, en vez de dos entes separados. “Aquí realmente quisimos enfocarnos no solo en verte hermosa frente al espejo, sino en sentirte hermosa”, expande Angelique, sosteniendo esta idea de que la belleza empieza con el bienestar.
Entre cremas corporales, sales exfoliantes, velas de aromaterapia y velas de masaje, Santu ofrece un universo completo para el cuidado de la piel, diseñado para usarse como parte de un ritual. “Nuestra piel es el órgano más grande que tenemos; respira”, nos informa Angelique, contando cómo nuestros poros llegan a ser bloqueados por una multitud de productos con ingredientes pesados y por la contaminación. Luego continúa: “No solo existen bloqueos físicos, también bloqueos emocionales”, regresando a lo que hace a Santu tan especial: su capacidad de cuidar nuestros mundos internos al igual que lo somático.
Es muy evidente que el ADN de la marca se funda en rescatar lo ancestral y reintroducirlo a la contemporaneidad, algo que se manifiesta a través de los ingredientes, los procesos detrás de ellos y los rituales. “Una de las cosas más importantes es el conocimiento y la memoria ancestrales… No todo lo nuevo es necesariamente lo mejor.”
Los ingredientes no solo son elegidos por sus propiedades de cuidado, sino que también son un vínculo con lo tradicional. “El copal es nuestro ingrediente héroe; está presente en todo lo que hacemos y en todo lo que haremos. Se utilizaba en ceremonias para alejar las malas energías, como esencia y también con fines medicinales. Lo que me parece fascinante es que los pueblos indígenas no talaban el árbol para obtener el copal; este proviene de la corteza”, nos cuentan con mucho entusiasmo. Es claro que esto es más que información que vive en sus mentes; realmente es un tema que les apasiona, uno que se refleja en cada aspecto de la marca. “Nuestro empaque es, de hecho, una versión moderna de esa idea: está elaborado con papel recuperado de bosques”, continúan orgullosamente. Esta narrativa se expande a la mexicanidad. “Desde el principio quisimos que México estuviera presente en todo lo que hacemos: nuestros modelos, el equipo creativo, la fabricación, los artesanos… Todo proviene de México y procuramos mantenerlo así.”
La conversación giró hacia consejos más personales, como si fuera entre amigos cercanos compartiendo palabras que valen más que el oro. “Acéptate a ti misma, sé quien eres y deja de fingir. Fingir requiere muchísimo esfuerzo”, nos cuenta Angelique entre risas. Luego continúa: “Quítate los tacones, ponte las sandalias y sé quien realmente eres”. Y, en un momento de sabiduría, Alicia declara: “La gente detecta la mierda a kilómetros”.
Quizá esa sea la verdadera esencia de Santu. Más allá de una rutina de belleza o de una colección de productos, la marca propone una forma distinta de habitar el cuerpo: con presencia, honestidad y compasión. En una época que constantemente nos exige hacer más, verse mejor y nunca detenernos, su filosofía nos recuerda una verdad tan sencilla como poderosa: “Nunca puedes quererte demasiado”.