Prada: todo alrededor de una falda
La colección Primavera/Verano 2027 de Prada lleva la falda al centro entre plisados, crinolinas y nuevos juegos de proporción.
Cuerno Nueva York
Durante la Semana de la Moda de Milán, Miuccia Prada y Raf Simons presentaron 63 looks construidos alrededor de una protagonista inesperadamente cotidiana: la falda. Más que convertirla simplemente en la pieza central de la colección Primavera/Verano 2027, el dúo explora todo lo que puede suceder cuando una prenda conocida cambia de proporción, construcción y hasta de lógica. Texturas, volúmenes y materiales transforman su silueta sin abandonar ese lenguaje de contrastes que define a Prada.
La libertad aparece desde la manera de construir las prendas. El velcro funciona como sistema de cierre, pero también como una herramienta para modificar la forma de las faldas, revelar u ocultar elementos ornamentales y cambiar su apariencia. Lejos de esconderse, aparece en colores contrastantes y se convierte en parte visible del diseño.
Los materiales también juegan fuera de su lugar habitual. La crinolina, históricamente utilizada para aportar estructura y volumen, deja de permanecer oculta para convertirse en una especie de caparazón que envuelve las faldas. Lo que normalmente existe debajo de una prenda ahora queda expuesto y suma una nueva dimensión a la silueta.
El plisado es otro de los recursos que Prada lleva más allá de lo esperado. Aparece en versiones aparentemente sencillas, combinadas con chalecos tejidos y camisas floreadas, pero también se expande en faldas de colores vivos que rompen con su construcción tradicional. En algunas, el tejido queda suelto y se sostiene con la mano, casi como un pareo improvisado, haciendo que la manera de llevar la prenda forme parte de su propia silueta.
La experimentación continúa con textiles industriales emblemáticos de la firma, como el ciré mate y el Re-Nylon, utilizados para recrear acabados que recuerdan al cuero y la gamuza. Los conjuntos incorporan intervenciones de colores vibrantes, mientras las proporciones oversized alteran piezas conocidas y las llevan hacia un terreno más contemporáneo. Incluso el estilismo participa de este juego entre control y espontaneidad: prendas precisas conviven con un cabello deliberadamente imperfecto, creando ese contraste entre elegancia y extrañeza que Prada sabe hacer propio.
Los detalles terminan de cambiar la escala de la colección. Broches metálicos de gran tamaño adquieren un carácter casi enjoyado, mientras el cristal reproduce sobre las faldas el delicado entramado del encaje guipur. Bolsos y bralettes diminutos llevan el juego de proporciones al extremo y funcionan como contrapunto frente al volumen de las prendas.
Entre lo industrial y lo delicado, lo estructurado y lo aparentemente improvisado, Prada vuelve a encontrar posibilidades en una pieza que parecía tener sus códigos completamente definidos. Esta vez, la falda no acompaña el look: lo construye.
Imágenes cortesía de Prada.