Lizeth Selene

“Es muy natural sentirse insegura, triste o enojada. La cosa es no quedarse en eso”
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Una conversación con la actriz y cantante Lizeth Selene sobre lo que la hace libre, dónde encuentra su artisticidad, su seguridad y cómo todos estamos en un proceso similar, aunque nunca exactamente en el mismo.

Entrar en confianza con Lizeth Selene sucede muy rápido. Su buena vibra y calidez hacen que parezca que la conoces desde hace tiempo, aunque en realidad apenas llevaba unos minutos hablando con ella en la bodega de Originario, donde la están maquillando y peinando. No me sentí nervioso; más bien se siente como conversar con una amiga.

Sentado junto a ella en un banco bajito, con mi libreta de preguntas sobre las piernas y el celular listo para grabar, los primeros minutos pasan rápido entre conversaciones con su peinadora y el maquillista, tan relajados como ella. En ese momento supe que eran amigos de Selene, a quienes conoce desde hace años y que han sido responsables de ponerla aún más bella en múltiples ocasiones.

Originaria de Acapulco, Lizeth inició en el modelaje y, desde hace algunos años, la música y la actuación se han convertido en sus dos grandes venas creativas, las mismas que hoy la colocan bajo los reflectores. En Instagram suma poco más de un millón de seguidores y su proyecto más reciente como actriz es la serie Yellow, junto a Tessa Ía y Martín Saracho, una serie que vale la pena ver si aún no la has descubierto.

Más allá del éxito de sus proyectos, su capacidad de conectar con miles de jóvenes a través del arte ha sido clave para consolidar una comunidad sólida de seguidores que ven en ella a una mujer sensible, vulnerable y fuerte, con un mensaje claro de libertad y originalidad.

“Creo que la libertad son muchas cosas, es un concepto muy amplio, pero para mí es simplemente ser uno con el universo. Se dice por ahí que nosotros somos el universo entero, y ser libre es ser consciente de eso: que yo soy tú, que soy todos y que soy todo también. Cuando entiendes eso, te liberas de pensamientos que vienen de patrones generacionales”, nos dice al reflexionar sobre lo que significa para ella la libertad.

A lo largo de nuestra conversación, Lizeth muestra una faceta reflexiva y madura de sí misma, resignificando sus miedos y dudas, así como conceptos tan amplios como la libertad. Hoy es consciente de que existe una red de jóvenes que la siguen y que encuentran en sus mensajes a una persona a quien admirar con todo y sus “defectos”, algo que, paradójicamente, la vuelve aún más auténtica.

“Yo era una chica muy rebelde. Ese era mi concepto de libertad: ir en contra de las reglas, de mis padres o de la sociedad. Eso me hacía sentir muy libre. Pero esa libertad me llevó a lugares mágicos como este momento: el presente”, reconoce.

Con el tiempo ha entendido que la libertad también se encuentra en actos sencillos. Por ejemplo, ponerse hoy esa ropa favorita que quizá da miedo usar. Algo pequeño que te haga sentir especial y que, poco a poco, se convierta en un impulso hacia la libertad que cada uno busca.

Lizeth Selene

Siempre en proceso, pero no en el mismo proceso

En su camino como artista, le resulta difícil identificar un momento exacto en el que sintió que su voz podría convertirse en un puente entre su arte y su vida personal. Más bien, su pregunta constante es otra: ¿qué es lo que quiero decir?.

Sin importar el medio, no piensa en si será escuchada o si a alguien le importará. La verdadera cuestión es descubrir qué quiere compartir, si es honesto y por qué necesita decirlo.

“Siento que muchas veces me pasa cuando estoy en momentos de reflexión o un poco triste. Llego a conclusiones y pienso: tal vez puedo compartir esto con otras personas. Por ejemplo, cómo es sentirse sola y cómo en la soledad puedes encontrarte y descubrir cosas de ti que no conocías. Eso sucede cuando eres consciente de tu presente, sin pensar de más”, dice con sinceridad.

Cuando le pregunto si tiende a sobrepensar, confiesa que antes lo hacía constantemente. Ahora intenta vivir el presente: tener los sentidos aquí y ahora, sin quedarse atrapada en lo que se hizo o no se hizo, ni en lo que vendrá después. Una decisión que parece sencilla, pero que requiere confianza y disciplina.

“Es un proceso llegar ahí. En mi experiencia, me ha costado muchos años sentirme segura. Y creo que es muy natural del ser humano sentirse inseguro, triste o enojado. La cosa es no quedarse en eso. Es mejor identificar lo que te incomoda y buscar cómo solucionarlo. Siento que ahora estoy justo en ese punto: viendo cómo resignificar esas inseguridades para darles otro sentido. Tienes que atravesar ese proceso para llegar a un cambio”, comparte Lizeth.

Tejidos humanos y artísticos

La complejidad de la vida humana puede entenderse como los hilos de una tela. Vivimos atravesados por recuerdos, herencias, miedos, cultura y una lista interminable de emociones y experiencias. En el caso de Lizeth, esos hilos emocionales, culturales y sociales han tejido la mujer que es hoy.

En lo emocional, más bien la pregunta sería: ¿qué emociones no la atraviesan? Se considera una persona profundamente sensible, a quien le gusta sentir las cosas con intensidad. Siempre se repite a sí misma: “Lo quiero sentir todo y voy a sentir todo”. Felicidad, amor, enojo, frustración… sentirlo todo y dejar que fluya.

Culturalmente, su identidad está profundamente ligada a su tierra: la costa de Acapulco, en Guerrero.

“Tenemos una cultura muy extensa donde también se mezcla la cultura afrodescendiente. Llevo mi cultura mexicana cien por ciento en la piel: en mis raíces, en el cariño de donde vengo, en mi comida, mi música, la ropa, las famosas trenzas de Acapulco, los cocos. Todo eso me representa y todo eso soy”, declara.

En el terreno artístico, una gran parte de su inspiración nace de la tristeza. Un lugar donde se siente honesta y cómoda.

“La gente piensa que la tristeza es un lugar oscuro o un hoyo, pero a veces la tristeza es simplemente estar en una nube gris, acostada, relajada, sintiendo y reflexionando. Del sentir nace una letra, un sonido”, confiesa.

Desde luego, también encuentra inspiración en otros lugares: en momentos compartidos con las personas que ama, en instantes de soledad con su piano o incluso cantando acompañada de sus perros.

“Me gusta estar con mi familia y creo que eso también me ayuda artísticamente a estar más presente y conectada conmigo misma. Esos momentos compartidos me alimentan con amor, con ganas y con energía”, reconoce.

¿Autenticidad o rebeldía?

En 2022, el regreso de Rebelde en Netflix fue el proyecto que la colocó definitivamente en el mapa. Resulta curioso cómo ese concepto de rebeldía ha estado presente en su vida desde muy temprana edad.

Hoy, sin embargo, la pregunta es distinta: ¿somos más rebeldes o más auténticos?

Lizeth, que ya dejó atrás la adolescencia y además tiene hermanos menores, cree que cada vez las personas buscan ser más auténticas. En parte, piensa que se debe a las redes sociales y a los ejemplos que circulan en ellas.

“Siento que la gente cada vez es más rebelde, si quieres llamarlo así… más auténtica. Van encontrando sus nichos, sus pequeñas cosas, y creo que eso está muy cool”, dice.

El ejemplo lo tiene cerca: sus hermanos. Uno de ellos, de 15 años, tiene una tienda vintage con piezas muy seleccionadas porque le apasiona la moda. El otro, más pequeño, estudia para convertirse en productor musical. Para Lizeth, son ejemplos claros de cómo las nuevas generaciones expresan desde muy jóvenes lo que realmente les gusta.

También cree que ayuda seguir buenos referentes en redes sociales: personas que empoderan e invitan a construir una identidad basada en la autenticidad y la honestidad personal.

En ese sentido, ella misma es consciente de que puede convertirse en uno de esos referentes.

“Me gustaría pensar que mi voz puede ayudar a alguien. No busco razonar con todo el mundo ni que todos me escuchen, aunque claro que sería increíble. El punto es compartir. Sé que tengo una voz con responsabilidad porque hay mucha gente que me sigue, y me gusta usarla de la forma correcta. También me gusta pensar que quienes me siguen entienden lo que quiero decir”, admite con gratitud.

Al final de nuestra conversación, me queda la sensación de que Lizeth también admira profundamente a su público. Ha conocido a varios fans con historias distintas: algunos le han escrito sobre momentos difíciles en sus vidas, otros sobre descubrimientos personales o momentos de felicidad.

Ahí es donde se cierra el círculo de lo que transmite: ya sea a través de una serie, de su voz o de una canción. Para ella es una sorpresa hermosa, casi un sueño inesperado.

“Si mi voz es escuchada, está lindo. Me gusta usarla para el bien. Y lo que se identifique conmigo… porque no puedo hablar de cosas que yo no sé”, concluye Lizeth Selene.

Editor en Jefe Johny López @bienfufurufo 

Realización Edu Espejo @edu.espejo

Fotografía Viridiana @viridianna__

Styling Venus Fabbricatore @venusfabbricatore

MUA Isra Quiroz @israquiroz

Hair Clo Reyna @clo.stylistroom

Agradecemos las facilidades otorgadas a Originario @originario.originario para el uso de sus instalaciones.