TO ATHENA

Entre la magia perdida y el coraje de ser honesta consigo misma
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Desde una pequeña cabina de música en Suecia, donde escribe todas sus canciones, To Athena habla de su más reciente álbum como algo que no planeó escribir. No nació de la intención de hacer un disco, sino de la necesidad de procesar una vida que, por momentos, se sintió demasiado turbulenta. “Necesitaba encontrar un modo de dejar las cosas ir”, comparte, y fue justamente escribiendo canciones que encontró ese proceso.

 

El título del álbum, Have I Lost My Magic, resume el viaje completo. Después de un descanso hace tres años del que hoy se siente curada, To Athena reconoce que hubo momentos en los que sintió haber perdido la luz que la llevó a hacer música en primer lugar. “A veces me sentí como si hubiera perdido la magia que me puso en esta posición”, explica, pero el proceso de creación le enseñó algo distinto: la magia no se pierde, solo se esconde, y siempre se puede encontrar de nuevo.

 

Fue también el primer disco en el que decidió no pensar en la audiencia mientras escribía. Al principio pensó que debía generalizar sus letras, hacerlas más universales para que cualquiera pudiera identificarse. Pero terminó eligiendo lo contrario: “Tal vez solo voy a ser muy honesta conmigo misma”. Esa decisión, dice, terminó conectando más profundo que cualquier intento de aceptación, porque lo que nos une como humanos no es la lengua ni el contexto, sino la certeza de que todos compartimos las mismas luchas.

 

Esa honestidad se refleja también en los visuales del álbum, grabados en México. La naturaleza —y en particular el agua— ocupa un lugar central en su imaginario. “El agua es el elemento que todavía no ha perdido la magia para mí”, dice, y describe la experiencia de filmar junto al océano mexicano como un sueño cumplido. No es casualidad que haya elegido paisajes acuáticos: para ella, el agua siempre ha sido lo que regula su sistema nervioso.

TO ATHENA

Sobre el hecho de que gran parte de su público no entiende las letras en alemán suizo, To Athena se muestra genuinamente sorprendida. Al preguntarle a su audiencia mexicana por qué escuchaban su música sin entender el idioma, la respuesta la marcó: no necesitamos la lengua, porque la música es una lengua en sí misma. “Si la música es honesta, podemos comprenderla y sentirla sin entender cada palabra”, reflexiona, consciente de que ni siquiera en Suiza todos hablan el mismo idioma que ella.

 

La vulnerabilidad, dice, ha sido una de sus herramientas más importantes. Hoy siente que puede compartir casi cualquier cosa en sus letras, aunque el proceso de aprender a confiar en esa sensación —qué compartir y qué no— tomó tiempo. También reconoce que nunca hizo las cosas de la manera que “tenía sentido”: cuando empezó como To Athena le dijeron que no debía escribir en alemán, que nadie la escucharía, que no era popular. Lo hizo de todas formas. “Si sientes que deberías hacerlo, deberías hacerlo. No todo el mundo lo va a disfrutar, y eso está bien”.

 

Crecer rodeada de instrumentos y música clásica —sin que sus padres jamás la forzaran a tocar algo en particular— dejó una huella que solo hoy reconoce con claridad: la combinación entre secciones de cuerdas, arpa y banda en su sonido actual es, según ella, algo que se formó sin saberlo. No elige género conscientemente. Simplemente sigue lo que sale, incluso si eso significa escribir canciones que nunca verán la luz. “Quiero estar en un estado de mente en el que todo puede suceder, pero nada tiene que suceder”, dice, convencida de que ahí está lo más honesto de crear.

Entre todas las canciones del álbum, Ready ocupa un lugar especial. La escribió sobre estar lista para soltar el pasado, sin darse cuenta, en el momento de escribirla, de que ella misma ya estaba lista. “A veces siento que las canciones saben más de mí que yo en el momento en que las escribo”, comparte, y describe ese hallazgo como una especie de superpoder oculto en el proceso creativo.

 

Uno de los momentos que más la ha marcado recientemente llegó a través de un mensaje de una persona que, gracias a una canción del álbum sobre una situación personal delicada, decidió finalmente entrar en terapia. Fue un tema que dudó mucho en incluir, consciente de su peso, pero decidió darle voz. Leer ese mensaje le confirmó algo que a veces cuestiona en los días difíciles: que su trabajo, por más personal y expuesto que sea, puede ayudar a alguien más. “No es solo para mí. Cuando lo comparto, puede ser para otros también”.

 

A quienes escuchan su música por primera vez, espera ofrecerles un descanso de la vida ocupada: un momento para respirar, para estar presentes. Y si tuviera que dejar una sola idea sobre la vida o la creatividad, sería esta: los sueños pueden ser realidad si se comparten con la gente que se ama.

 

Después de comenzar su gira por Suecia, Alemania y Austria, To Athena ya piensa en el próximo paso: volver a Latinoamérica y tocar en México. Nunca imaginó que compartir su música significaría conectar con gente al otro lado del mundo de esta manera. “Es una locura, y es el mayor regalo: sentir esa conexión con la gente a través de la música”.

Imágenes Cortesía.