Alta Costura Otoño-Invierno 2026-27: lo mejor de la temporada
Un recorrido por los desfiles de Schiaparelli, Chanel, Dior, Balenciaga y Armani Privé que definieron la semana de la alta costura.
Cuerno Nueva York
La Semana de la Alta Costura para la temporada Otoño-Invierno 2026/2027 llega a su fin, demostrándonos una vez más que la moda, entendida desde una mirada artística, no tiene límites. En cada colección convivieron distintos relatos: un viaje arquitectónico a Barcelona, un cuento de hadas, una carta de amor a la escultura, el volumen como un guiño al pasado y una sensualidad que se revela poco a poco. A través de un trabajo artesanal donde la confección alcanza su máxima expresión, las casas más emblemáticas presentaron colecciones que expanden el lenguaje del lujo desde perspectivas muy distintas. Estos fueron algunos de los momentos que marcaron la temporada.
Schiaparelli encontró un nuevo lenguaje para la arquitectura al traducirla a la alta costura. Tras un viaje a Barcelona, los edificios de Antoni Gaudí se convirtieron en el punto de partida de la nueva colección de la maison, con sus formas orgánicas y superficies texturizadas reflejándose en las prendas que desfilaron por el Petit Palais de París.
Los vestidos se presentaron como auténticas expresiones artísticas que narraban el recorrido cultural de su director creativo, Daniel Roseberry. Entre bordados, pedrería y aplicaciones elaboradas por las manos de los artesanos del atelier, los fragmentos cerámicos que distinguen la obra de Gaudí parecían trasladarse directamente a las siluetas de la colección. Roseberry demuestra así una profunda comprensión del universo del arquitecto catalán, permitiendo que arte y moda converjan en una propuesta de gran fuerza visual.
La fantasía también tomó el Grand Palais con la presentación de la nueva colección de alta costura de Chanel, titulada “Gaby and the Beanstalk”. Con la salida de cada look, el relato adquiría mayor profundidad, construyendo un universo inspirado en los cuentos de hadas donde cada detalle contribuía a la narrativa.
Los botones dejaron de ser elementos funcionales para transformarse en pequeñas esculturas que evocaban fábulas clásicas. Universos fantásticos se escondían entre zapatos, bolsos y joyería, mientras que técnicas artesanales como el aplique daban vida a motivos inspirados en un bosque encantado. Cada salida confirmaba que la esencia de la alta costura no reside únicamente en las siluetas, sino también en el tiempo, la precisión y el cuidado dedicados a perfeccionar hasta el más mínimo detalle.
Dior presentó una colección que demuestra cómo el arte es capaz de trascender disciplinas, tomando elementos de un lenguaje creativo para expresarse en otro completamente distinto. Jonathan Anderson eligió la escultura como punto de partida para su debut en la alta costura; específicamente, las obras orgánicas y la trayectoria de la artista Lynda Benglis.
La pasarela estuvo marcada por formas fluidas y materiales que parecían desafiar la gravedad. Más que simples referencias, muchos de estos elementos retomaban directamente el lenguaje escultórico de Benglis. Su historia personal también encontró un espacio dentro de la colección: el tiempo que la artista pasó en India se tradujo en bolsos confeccionados mediante técnicas inspiradas en procesos textiles tradicionales del siglo XVIII, como el chintz y las indiennes, convirtiendo esta referencia en un homenaje al trabajo artesanal.
Los artesanos del atelier también tuvieron un momento de protagonismo durante la semana. Balenciaga decidió rendir homenaje a las manos responsables de materializar cada diseño al eliminar todas las publicaciones de su cuenta de Instagram y sustituirlas por retratos y nombres de quienes dedicaron incontables horas a confeccionar las prendas. Fue gracias a este equipo que Pierpaolo Piccioli logró construir una colección que dialoga con tanta claridad con el legado del fundador de la maison.
Entre volúmenes estructurados, proporciones monumentales y construcciones casi arquitectónicas reaparecieron códigos esenciales del universo de Cristóbal Balenciaga. El lenguaje del diseñador fue reinterpretado desde una mirada contemporánea, donde cuerpo, espacio y forma convergen para demostrar que los principios de la casa siguen siendo una referencia vigente sobre la cual la innovación continúa evolucionando.
La propuesta de Armani Privé exploró una sensualidad mucho más sugerida que explícita. Inspirándose en la estética del boudoir, la colección retomó elementos tradicionalmente asociados a la intimidad para reinterpretarlos mediante un lenguaje donde lo masculino y lo femenino convivían con absoluta naturalidad.
Esa misma seducción también se manifestó a través del color. Aunque muchas prendas parecían completamente negras a primera vista, una observación más cercana revelaba una compleja paleta de verdes profundos, cafés, azules y matices rojizos. Esta riqueza cromática aparecía conforme las prendas se movían y la luz incidía sobre ellas, añadiendo una dimensión de descubrimiento a una propuesta cuya elegancia no busca imponerse de inmediato, sino revelarse lentamente.
Al final, la Alta Costura reafirma que la inspiración no conoce fronteras. La arquitectura de Gaudí, la escultura de Lynda Benglis, el legado de Cristóbal Balenciaga, los cuentos de hadas de Chanel y la sensualidad contenida de Armani Privé demuestran que la moda es capaz de absorber influencias provenientes de distintas disciplinas para transformarlas en algo completamente nuevo. Más allá de las tendencias de la temporada, estas colecciones recuerdan que la alta costura sigue siendo el espacio donde la creatividad alcanza su máxima expresión, convirtiendo cada prenda en una obra que no solo viste el cuerpo, sino que también cuenta una historia.
Imagen I: Vía W Magazine
Imagen II: Vía Hotel Arc La Rambla
Imagen III: Cortesía Schiaparelli
Imagen IV: Vía Vogue Runway
Imagen V: Vía Vogue Runway
Imagen VI: Vía Vogue Runway
Imagen VII: Vía Pinterest
Imagen VIII: Cortesía Dior
Imagen IX: Vía Pinterest
Imagen X: Cortesía Dior
Imagen XI: Vía Kunstmuseum Den Haag
Imagen XII: Vía Vogue Runway
Imagen XIII: Vía Vogue Runway