AMT 2026: deporte, estilo y el arte de vivir Acapulco

La primera mitad del torneo en Acapulco confirma que el AMT es mucho más que tenis: es gastronomía, moda, música y momentos que definen el estilo de vida del Pacífico mexicano
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Cuerno Nueva York

Hay eventos que trascienden su disciplina y se convierten en una experiencia cultural completa. La primera mitad del Abierto Mexicano de Tenis en Acapulco nos recordó exactamente eso: que el deporte puede ser el eje, pero el estilo de vida es el verdadero protagonista. Entre partidos vibrantes, encuentros inesperados y veladas memorables, el torneo ha desplegado una narrativa que va mucho más allá de la cancha.

La bienvenida comenzó con la ya icónica fiesta de blanco en el Hotel Princess, donde fanáticos, amigos y jugadores celebraron el arranque del torneo en un ambiente relajado y sofisticado. Un montaje impecable, una oferta gastronómica generosa y el show de Diego Winburn marcaron una noche de risas, brindis y looks perfectamente coordinados con el mood fresco de Acapulco. El blanco, protagonista absoluto, se convirtió en el código no escrito de la elegancia tropical.

Desde el primer día, los tableros anunciaban duelos esperados con nombres como Norrie, Nakashima, De Miñaur, Daniel Altmaier y Davidovich Fokina, encendiendo la emoción en cada jornada. Pero el Abierto no solo se vive en las gradas: también se saborea. Descubrimos propuestas gastronómicas como Teté de Carlos Gaytán, Shu Suntory, Los Panchos y Fishers, confirmando que aquí el paladar juega en primera fila.

AMT 2026

Fotografías capturadas con Leica Camera. 

Nuestra mejor recomendación para lo que resta del torneo es clara: ve cómodo, diviértete, hidrátate y déjate sorprender. El Abierto Mexicano de Tenis no solo se juega, se vive. Y la segunda mitad promete aún más momentos memorables bajo el sol de Acapulco.

Otros espacios que captaron nuestra atención fueron los de Rado, cronometrador oficial del torneo, donde pudimos descubrir las novedades de la marca y reafirmar cómo la precisión y el diseño forman parte esencial de este gran encuentro deportivo.

Fuera de la pista, la moda volvió a ocupar un lugar central. Camisas blancas ligeras, vestidos bohemios, tenis impecables y siluetas relajadas dominaron el ambiente. El accesorio estrella, sin discusión, fue el bloqueador solar. Porque si algo hemos aprendido en esta primera fase es que el estilo en Acapulco se mide en actitud, comodidad y preparación para el clima.

El gran highlight emocional del segundo día fue, sin duda, Rodrigo Pacheco. Aunque no consiguió la victoria ante Flavio Cobolli, ganó algo igual de poderoso: el cariño absoluto del público mexicano. Su entrega y madurez en la cancha reflejan el futuro prometedor del tenis nacional. En dobles, además, logró avanzar junto a Rafael Jódar, demostrando que el espíritu competitivo sigue creciendo.

En la cancha, las sorpresas no tardaron en llegar. Patrick Kypson dejó fuera a Alex de Miñaur en uno de los resultados más inesperados del arranque, mientras Rafael Jódar sorprendía a Cameron Norrie. Más adelante, nombres como Dimitrov y Zverev acapararon miradas, aunque el torneo demostró que ningún ranking garantiza el desenlace. La eliminación de Casper Ruud y la posterior salida de Zverev confirmaron que esta edición está marcada por la intensidad y la imprevisibilidad.

A pesar del calor característico del puerto, siempre hubo espacios para refrescarse. Nuestro favorito: el stand de Dobel, donde la ya icónica ACE Paloma “drink oficial del torneo” se convirtió en el aliado perfecto entre partido y partido. Porque en Acapulco la hidratación es clave, pero el ritual también importa.