COS toma Seúl
Una propuesta primavera-verano 26 donde arquitectura y funcionalidad construyen un nuevo lenguaje visual
Cuerno Nueva York
Fuera del calendario de Fashion Week, se presenta COS, una firma basada en Londres desde 2007 cuyo ADN se define por piezas estructuradas, de impecable confección y construidas a partir de materiales atemporales que trascienden tendencias. En esta ocasión, la casa llevó su propuesta primavera-verano 26 a Seúl, sumándose a la conversación global de la moda desde una perspectiva más silenciosa pero igual de relevante. Entre los asistentes se dejaron ver Diego Calva, Emma Roberts y Alexander Skarsgård.
Dentro de la colección, se pudo apreciar una clara inspiración en las décadas de los ochenta y noventa dentro de los looks, explorando además un lenguaje cinematográfico; la propuesta se mantuvo concisa con un total de 40 looks, mientras que el desfile tuvo lugar en un espacio de inspiración brutalista en las afueras de la ciudad, donde antiguas piscinas en desuso fueron transformadas en un escenario arquitectónico surrealista. El set, basado en la simplicidad, la dualidad de materiales y el modernismo, dio forma a una intervención espacial limpia y geométrica, acompañado por un soundtrack capturado en el metro que evocaba los sonidos de la ciudad, mientras los modelos recorrían la amplitud del espacio sobre una plataforma entrelazada con columnas estructurales, emergiendo entre una ligera neblina.
Se podría concluir que, en la propuesta femenina, la influencia de los años noventa se hizo visible dentro de sus líneas, fusionándose con un espíritu más bold propio de la estética de los años ochenta; esto se reflejó en piezas donde se apreciaron distintos materiales, desde seda hasta piel. La manipulación de materiales continuó en looks fruncidos y drapeados con elegancia, mientras que las prendas exteriores de entretiempo, reinterpretadas en proporciones y largos escultóricos, generaron un contraste entre tradición y modernidad.
De lo que también pudimos observar, una pieza que no solo es funcional, sino también visiblemente estética, fue uno de los accesorios clave de la colección: el bolso Monument Bag, que se posiciona como el complemento perfecto para acompañar la rutina diaria. Este diseño se convirtió en uno de los grandes highlights de la colección primavera-verano, y sin duda, uno de esos objetos por los que morimos por tener en nuestras manos.
Por la parte masculina, se presenta un hombre con mucha propuesta, manteniendo siempre esa línea elegante y sobria que define a la marca. Se pudieron observar guiños utilitarios llevados desde una perspectiva depurada, presentes en detalles funcionales que elevan las prendas, mientras que los conjuntos tonales, inspirados en el estilo de los años ochenta, proponen una nueva lectura del uniforme contemporáneo; además, vimos la presencia del ante, así como sandalias y loafers de piel que se consolidan como básicos esenciales dentro del guardarropa masculino para la temporada.
En conjunto, COS reafirma su capacidad de construir una propuesta donde la funcionalidad y la estética conviven en equilibrio, dando forma a un lenguaje contemporáneo que, desde la precisión y la coherencia, se consolida con fuerza dentro del dialogo de moda actual.