El Tigre Silencioso hace ruido este septiembre
El Tigre Silencioso celebra septiembre con un menú especial que reinventa sabores mexicanos a través de platos como pozole seco con langosta, barbacoa de pato y sopecitos de menudo con erizo.
Cuerno Nueva York
El Tigre Silencioso podrá ser silencioso, pero en septiembre su cocina hace bastante ruido. Y no precisamente repitiendo lo tradicional o lo que ya hemos visto temporada tras temporada. Aquí, los sabores mexicanos se meten en territorio inesperado: el pozole llega con langosta, el menudo se encuentra con el erizo y hasta la clásica tostada de pata consigue un compañero poco convencional, el caracol.
Durante septiembre, la cantina de inspiración norteña y con influencias de Baja California lleva algunos de los platos más reconocibles de nuestra cocina a su propio terreno. El chef David Castro Hussong parte de recetas que conocemos de memoria para cruzarlas con ingredientes, texturas y productos que difícilmente esperaríamos encontrar juntos. El resultado son cinco platos especiales que se sienten mexicanos sin necesidad de seguir el recetario al pie de la letra.
El pozole seco con cerdo y langosta probablemente sea el mejor ejemplo. Una preparación profundamente ligada a la cocina mexicana se encuentra aquí con uno de los productos más celebrados del mar. La combinación cambia la manera en la que entendemos el plato sin hacerlo irreconocible y resume bastante bien lo que sucede en esta propuesta: partir de algo familiar para llevarlo hacia un lugar menos esperado.
La misma lógica continúa con los sopecitos de menudo de res y erizo. El menudo, asociado a una cocina mucho más reconfortante y tradicional, aparece en pequeño formato acompañado por el carácter marino del erizo. Tierra y mar se encuentran nuevamente, esta vez dentro de uno de esos bocados que condensan mucho más de lo que aparentan.
También aparece un chile relleno de mariscos, otra preparación imposible de separar del imaginario gastronómico mexicano que aquí mira hacia la costa. Más que cambiar el plato por completo, la propuesta juega con aquello que esperamos encontrar cuando llega a la mesa y lo lleva hacia los sabores que forman parte de la identidad de El Tigre Silencioso.
Además, Costa Rica otorgará un premio al diseño más sostenible presentado durante el festival, tomando en cuenta aspectos como los materiales, los procesos, el impacto y la visión de futuro de cada propuesta.
Pero no todo viene del mar. La barbacoa de pato cambia una de las proteínas que tradicionalmente asociamos con esta preparación por una carne de sabor más profundo, mientras que la tostada de pata con caracol reúne dos ingredientes y texturas poco habituales en un mismo bocado. Cinco platos, cinco referencias conocidas y suficientes giros como para que septiembre no sepa exactamente igual que todos los años.
La propuesta también deja ver con bastante claridad la personalidad del restaurante. El Tigre Silencioso nació como una cantina y restaurante-bar de estilo norteño con influencias de Baja California, pensado para comer y beber en un ambiente relajado donde la cocina y la barra comparten protagonismo. Esa mirada contemporánea hacia los sabores del norte encuentra en este menú temporal una oportunidad para mirar también hacia otras recetas del país y hacerlas propias.
Y como toda buena cantina necesita una buena barra, la carta de bebidas está a cargo de Daniela D’Acosta, con una selección pensada para acompañar la cocina y mantener ese espíritu relajado que define al lugar.
Los cinco platillos especiales estarán disponibles durante septiembre en los horarios de comida y cena. Una buena excusa para celebrar el mes patrio y probar sabores que conocemos de toda la vida, pero desde un lugar que quizá no habíamos imaginado.
Imágenes Cortesía.