Ginebra, el centro del tiempo

Watches and Wonders 2026 cierra su edición confirmando su expansión global y el alcance cultural de la industria
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Cuerno Nueva York

Podemos dar por concluida una nueva edición de Watches and Wonders 2026, y el balance deja ver con claridad un momento de expansión, apertura y una energía renovada que atraviesa la relojería. La feria no solo consolidó resultados positivos, también evidenció un crecimiento en el número de marcas participantes y en la diversidad de sus asistentes, reforzando su carácter internacional. A esto se suma la presencia de nuevas generaciones que comienzan a relacionarse con este universo desde una mirada distinta, más cercana y contemporánea. En ese contexto, Ginebra no solo se mantiene dentro del mapa, lo redefine, reafirmando su estatus como la capital indiscutible del watchmaking.

Personas caminando en un evento

Los números acompañan esta lectura con precisión y profundidad, con cerca de 60,000 visitantes únicos, lo que representa un crecimiento del 9%, y 25,000 boletos vendidos durante los tres días abiertos al público, también con un incremento del 9%. A ello se suma la presencia de 1,750 periodistas y 6,000 minoristas, así como más de 10,000 personas que, a lo largo de la semana, tomaron el centro de la ciudad, dejando ver cómo la feria trasciende sus propios espacios para integrarse al pulso de la ciudad. En palabras de Cyrille Vigneron, presidente de la Watches and Wonders Geneva Foundation, “el éxito de la feria demuestra que la relojería puede ser exclusiva sin ser excluyente, invitante sin ser banal”.

Algo que también define esta edición es su capacidad de reunir en un mismo lugar a distintos universos. No se trata únicamente de coleccionistas, marcas, retailers o clientes, sino de una convergencia natural con otras disciplinas que forman parte de la conversación cultural actual. Caminar por sus pasillos implica encontrarse con figuras que van del deporte a la música y al cine, reforzando esa idea de que aquí se presenta lo mejor de lo mejor. Entre ellos, y por mencionar algunos, estuvieron presentes nombres como Federica Brignone, Patrick Dempsey, Roger Federer, George Russell, Jannik Sinner, Usher y Alberto Guerra, entre otros, cuya presencia confirma el alcance de esta industria.

Más allá de las vitrinas, esta edición se entendió como una experiencia que se vive y se recorre. El espacio Tic-Tac, los talleres del Watchmaking Village y las distintas actividades pensadas para acercar el oficio al público generaron una respuesta contundente, consolidando a la feria como un lugar de transmisión, emoción y descubrimiento para la relojería de hoy y la que está por venir. En ese mismo pulso, la parte técnica delineó con claridad ciertas direcciones, con los cronógrafos y los calendarios perpetuos marcando presencia entre las complicaciones, mientras el tourbillon mantiene intacta su capacidad de fascinar. Los métiers d’art aportaron una dimensión más íntima y expresiva, y materiales como el titanio, el acero y la cerámica terminaron por consolidarse como el lenguaje que define el presente.

La invitación permanece abierta para volver en 2027 y recorrer nuevamente ese espacio donde el tiempo no solo se mide, también se interpreta.

 

Imágenes Cortesía:

 

Imágenes I,II,III & V: Cortesía Watches and Wonders

 

Imagen IV: Cortesía Panerai