La primera edición de La Antesala con Percha.
Entre música en vivo y encuentros inesperados, Diles que no me maten dio vida a la primera edición de La Antesala.
Cuerno Nueva York
Hay momentos que se viven con una intención especial y, para Percha, La Antesala fue uno de ellos. El pasado 6 de octubre se celebró la primera edición de este encuentro íntimo que reunió a invitados especiales en Glashaus para disfrutar de la música desde una perspectiva más cercana. Con Diles que no me maten como protagonista de la noche, la experiencia reunió música en vivo, coctelería, gastronomía, arquitectura, moda y, sobre todo, convivencia.
La Antesala nace del deseo de hacer una pausa para escuchar, conversar y encontrarnos. Un espacio donde la conexión surge de manera espontánea y la creatividad musical ocupa el centro de la experiencia. Esta primera edición marca el inicio de una serie de encuentros que proponen una forma distinta de acercarnos a la cultura, desde un ambiente íntimo y relajado. Una extensión del universo de Percha, donde el arte, la música, el diseño y las personas encuentran nuevas maneras de relacionarse.
Para esta primera edición, Glashaus se convirtió en el escenario perfecto. Su arquitectura contemporánea, marcada por el vidrio y la conexión entre interiores y exteriores, acompañó la esencia de la noche. El atardecer dio paso a las primeras luces de la ciudad mientras el espacio se transformaba poco a poco en un ambiente íntimo, iluminado por luces tenues. El mobiliario de Eran también encontró su lugar en el escenario, aportando una dimensión de diseño a la propuesta visual y creando un ambiente cercano y relajado para la presentación musical. Entre el rooftop y sus distintos ambientes, los invitados encontraron diferentes maneras de disfrutar cada momento, dejando que la noche siguiera su propio ritmo.
Sin duda, uno de los momentos más especiales llegó con la presentación de Diles que no me maten. La banda originaria de la Ciudad de México compartió su universo sonoro a través de un performance en vivo que convirtió la cercanía con el público en parte fundamental de la experiencia. Su propuesta musical, que transita entre el rock experimental, la psicodelia, el krautrock y el post-punk, creó una atmósfera envolvente, casi meditativa, donde las melodías parecían suspender el tiempo.
La presentación tuvo algo particularmente especial: no existían grandes distancias entre los músicos y quienes los escuchaban. Cada sonido, cada pausa y cada interpretación se sentían de una manera más personal. Así, Diles que no me maten hizo de esta primera edición una experiencia que invitó a escuchar con atención, descubrir nuevos matices y conectar con la música desde otro lugar.
Montelobos también formó parte esencial de la experiencia desde el comienzo. Antes de dar inicio a La Antesala, la marca recibió a un grupo selecto de invitados con una cata especial de cuatro variedades de mezcal, acompañadas de maridajes pensados para explorar sus diferentes perfiles. A través de una experiencia sensorial, los asistentes pudieron descubrir los matices, aromas y características que forman parte del universo de Montelobos.
Su presencia continuó a lo largo de la noche. A la llegada de los invitados, un cóctel de bienvenida marcó el inicio del encuentro, mientras que la barra permaneció abierta con una selección de propuestas como Rambo La Mula, Negroni y Paloma. La coctelería se integró de manera natural al ambiente, acompañando las conversaciones y los distintos momentos de la velada. Aguas Félix también estuvo presente, sumándose a las opciones para refrescarse durante el encuentro. La experiencia gastronómica se completó con las pizzas de Bikini y los churros de El Parador, aportando un toque relajado a una noche pensada para disfrutarse sin prisas.
La moda también encontró su lugar en esta primera edición. Calvin Klein se sumó a La Antesala vistiendo a invitados especiales como Nico Haza, Vincent Webb, Mich Duval, Iker Solano, Andrea Chaparro, Daniela Reyes, Luis Curiel, Sebastian Orodica, Victoria Bazua y Trinidad González. Con una estética contemporánea, relajada y naturalmente cool, la marca conectó con el espíritu del encuentro, llevando su identidad más allá de las prendas.
Los looks se integraron a la atmósfera de la noche como una extensión de su propuesta visual. Sin necesidad de protagonismos forzados, Calvin Klein aportó una perspectiva de moda que dialogó con la música, la arquitectura y el estilo personal de cada invitado, reforzando esa conexión entre distintas disciplinas creativas que define a La Antesala.
Entre los asistentes también estuvieron León Leiden, Virgilio Delgado, Isa Clemensha y Dalia Xiuhcoatl, quienes formaron parte de este primer encuentro. Una noche que reunió distintas personalidades y talentos en un mismo espacio, donde la música fue el punto de partida para conversar, compartir y crear nuevas conexiones.
El olfato es el sentido que más transita la memoria y, para una noche inolvidable como la de La Antesala, vincularla a una fragancia se convierte en una manera de extender la experiencia más allá del momento. Ahí es donde los perfumes de Calvin Klein entran en la conversación a través de su línea Euphoria, para mujeres y One Night Essence, para hombres, transformando cada instante de la noche en un aroma que permanece sobre la piel y evoca los recuerdos de esa noche en cualquier momento.
Para ampliar el espíritu urbano de La Antesala, la presencia de Tamagotchi fue el complemento perfecto. Su aniversario de 30 años embonó perfectamente con el evento, agregando otra dimensión a la celebración de la noche. Entre un encanto nostálgico y divertido, los dispositivos pocket-sized recuerdan que existen experiencias que conectan y permanecen siempre en la memoria, así como La Antesala, una noche que reúne la música y la cultura para crear recuerdos que trascienden el momento.
Johny López, fundador y director general de Percha Magazine, compartió unas palabras que reflejan el espíritu detrás de este nuevo proyecto: “Desde Percha creemos profundamente en el talento que existe en México. En nuestra música, nuestra moda, nuestro diseño, nuestro arte y en todas esas personas que todos los días están creando nuevas maneras de contar quiénes somos.”
Así se vivió La Antesala, una noche donde distintas expresiones creativas encontraron un punto de encuentro y donde la música se convirtió en el hilo conductor de una experiencia que fue mucho más allá de un concierto. Esta primera edición abre la puerta a nuevas voces, nuevas colaboraciones y otras maneras de celebrar la creatividad y el talento que nos rodea.
Porque La Antesala apenas comienza.
Créditos fotográficos
Imágenes I-V: Cortesía de Mariana Luminol.
Imágenes VI-IX: Percha Magazine.
Imágenes X-XV: Cortesía de Isaac Sánchez, capturadas con Leica.
Imágenes XVI: Cortesía de Mariana Luminol.