Prada FW26: Capas en el tiempo
Transformación en la nueva colección de Prada
Cuerno Nueva York
Miuccia Prada y Raf Simons nos cuentan una historia de transformación usando como vínculo su nueva colección de Prada FW26. Las capas fueron protagonistas en este cuento, cada una situada precisamente en los cuerpos de las modelos que caminaron la pasarela, creando anticipación y reforzando el lenguaje visual que es sello de la maison. Cada capa se convirtió en testigo del tiempo, revelando identidades nuevas con cada minuto que pasaba y narrando un relato de cada día.
Sesenta looks fueron presentados en esta colección, modelados únicamente por quince mujeres, entre ellas Bella Hadid, Liu Wen y la musa recurrente de Prada, Amanda Murphy. Cada modelo exhibió cuatro looks diferentes. Sin embargo, con la evolución del tiempo se entendió que cada uno de estos cambios no eran diferente al que los precedía, sino que con cada cambio, una capa fue eliminada, revelando un nuevo conjunto inesperado que siempre estuvo presente pero no se dejaba ver. La intimidad fue creciendo con el transcurso del tiempo como poesía, con cada capa eliminada el interior tomó importancia y situaba una nueva identidad en primera línea. El show fue un homenaje a la vida diaria de las mujeres que se transforman a través del día, atravesando distintas versiones de sí mismas en sus rutinas cotidianas.
El show de Prada menswear FW26 y esta colección femenina existen en mundos paralelos. Un hilo conector los une a través de su temática, locación, y sus detalles. Las capas de este nuevo desfile cuentan historias con el transcurso del tiempo, una referencia hacia la temática de la colección masculina titulada Before and Next. Ambas propuestas eligieron como escenario el Deposito de Fondazione Prada, un espacio que declaró tiempo e historia poblado por obras de arte de los siglos XVI y XVII, muebles del siglo XVIII y objetos que abarcan cinco siglos de memoria.
Imagen I-III,V-VI:: Cortesía de Prada
Imagen IV, VII-IX: Vogue Runway
Este desfile no habla solo de moda, sino de una experiencia de vida femenina. Narra una historia de mujeres que atraviesan múltiples versiones de sí mismas a lo largo de un solo día, revelando poco a poco su identidad. Prada toma la rutina como ritual digno a expresión artística, demostrando que vestirse no es únicamente cubrir el cuerpo, sino narrar quién somos en cada momento.
La yuxtaposición habita los nuevos diseños que se encuentran en un limbo entre lo relajado y lo complejo. Lo undone le abre espacio a lo meticuloso donde los desgastes se convierten en excusa para la existencia de telas estampadas, los puños arrugados contrastan con mancuernillas coloridas, el estilismo inconvencional de capas construye siluetas estrictas y los zapatos planos o de tacón bajo a través de plumas y bordados toman protagonismo en el conjunto.
El tiempo se relaciona como temática clave en ambos desfiles, el sello gráfico de Raf Simons se refleja en ciertas prendas de la nueva colección, imágenes de estatuas clásicas dialogan con el entorno antiguo que las rodea aludiendo al paso del tiempo. Los looks femeninos funcionan como espejo de los masculinos: detalles de desgaste, silhuetas angostas e incluso prendas completas hacen eco entre un show y el otro.