La despedida de Véronique Nichanian
37 años que redefinieron el lujo masculino en Hermès
Cuerno Nueva York
Tras 37 años al frente de Hermès, Véronique Nichanian se despide de su puesto como directora artística de la línea masculina. El desfile de hoy marca su última presentación para la maison y cierra uno de los capítulos creativos más largos y coherentes en la historia reciente de la moda
Conocida no solo por la duración excepcional de su trayectoria, Nichanian es también reconocida por haber definido —mucho antes de que se convirtiera en tendencia— el concepto que hoy conocemos como “lujo silencioso”. Una visión donde la excelencia no se grita, se insinúa; donde la elegancia se construye desde el detalle, la materia y el tiempo
Antes de despedirnos de ella con su último desfile, vale la pena volver a sus inicios.
Tras trabajar durante 12 años con Nino Cerruti, se unió a Hermès en 1988. Fue Jean-Louis Dumas, entonces presidente de la firma, quien le dio total libertad para reinventar por completo el universo masculino de la casa. Nichanian no solo aceptó el reto: logró darle a la línea masculina una identidad propia, autónoma y claramente desligada de la femenina.
A lo largo de sus 37 años de dirección, su enfoque se mantuvo sorprendentemente fiel a una misma filosofía. Amante absoluta de los materiales, fue pionera en el uso del cocodrilo mate y en la mezcla de seda con fibras técnicas. Diseñaba, como ella misma decía, “para el hombre que usa la ropa, no para el que la mira”: forros de seda ocultos en los bolsillos, costuras hechas a mano que solo se descubren al tacto, botones de cuerno grabados de forma casi imperceptible.
Sus paletas de color nacían de la naturaleza y de la arquitectura, siempre atravesadas por pequeños gestos inesperados: un albaricoque suave, un lila discreto, un matiz que rompía la neutralidad sin traicionar la sobriedad.
Más que colecciones estacionales, su trabajo fue un diálogo constante con los talleres y una búsqueda paciente de evolución en el guardarropa del hombre contemporáneo.
Aunque su legado es amplio y continuo, hay momentos que resultan imposibles de olvidar. Su debut en Otoño–Invierno 1988, donde introdujo la mítica “Chaqueta Hermès”, con una caída de hombros perfecta y proporciones milimétricas. La colección Primavera–Verano 2023 en Tokio, que marcó un hito por su uso de colores vibrantes y materiales como el satén técnico y el cuero perforado. O la delicada “oda del verano” en 2024, con capas translúcidas y tejidos tipo gasa.
Pionera en dirigir una línea masculina global, Véronique Nichanian se despide en la Semana de la Moda de París dejando algo más que un archivo impecable: deja una identidad, una ética del diseño y una forma de entender el lujo que seguirá marcando el ritmo de Hermès durante muchos años más.
Imagen III-V : vía Fashion Network