Viajar para empezar de nuevo
Viajes conscientes, lujo silencioso y experiencias que marcan un nuevo inicio
Cuerno Nueva York
El inicio de un nuevo año siempre trae consigo la promesa de cambio y eso incluye nuevas intenciones, nuevos ritmos y, para muchos, la oportunidad perfecta para viajar con propósito. Lejos de los destinos obvios y las celebraciones predecibles, hay lugares que invitan a empezar lo cotidiano con otra energía: más consciente, más conectada y profundamente transformadora. Desde escenarios naturales extremos hasta refugios donde el lujo se vive en silencio, estos destinos se convierten en la excusa perfecta para comenzar el primer mes del Año desde otro lugar —literal y emocionalmente.
Magashi Península, Ruanda
La nueva narrativa del safari contemporáneo
Magashi Península marca un nuevo capítulo en la manera de entender el safari de lujo en África. Ubicado dentro de la única concesión privada del Akagera National Park, este nuevo lodge de Wilderness se presenta como una apertura clave para 2026 y una de las apuestas más relevantes en turismo consciente y experiencias inmersivas. Rodeado por el lago Rwanyakazinga, el paisaje combina sabana, agua y vida silvestre en un equilibrio difícil de encontrar.
Aquí, los días transcurren entre safaris diurnos y nocturnos, recorridos en bote y caminatas guiadas que permiten descubrir el ecosistema desde múltiples perspectivas. Leones, rinocerontes negros y blancos, leopardos, elefantes y más de 520 especies de aves habitan esta zona, resultado de un exitoso modelo de conservación conjunto. El lodge, con una villa privada de tres habitaciones y dos suites independientes, opera con energía solar y mantiene un enfoque de bajo impacto ambiental. Un destino que redefine el lujo desde la sostenibilidad, la intimidad y la conexión real con la naturaleza.
Antártida
Comenzar el año en el fin del mundo
Pocos destinos tienen la capacidad de cambiar la percepción del tiempo, del silencio y de uno mismo como la Antártida. Viajar al continente blanco es dejar atrás cualquier referencia cotidiana para adentrarse en un territorio donde la naturaleza dicta las reglas. Desde el cruce del Pasaje de Drake hasta la llegada a la península Antártica, el viaje se convierte en una experiencia sensorial total.
Montañas cubiertas de nieve, glaciares imponentes, pingüinos caminando entre el hielo, focas descansando sobre los témpanos y ballenas emergiendo en medio de canales congelados forman parte de un paisaje que parece irreal. Aquí no hay ruido ni distracciones, solo un entorno intacto que invita a la contemplación profunda. Comenzar el año en la Antártida no es solo viajar, es resignificar prioridades y reconectar con lo esencial.
Kymaia, Puerto Escondido
Minimalismo, mar y pausa consciente
En la costa de Oaxaca, Kymaia propone un inicio de año marcado por la calma y el equilibrio. Su arquitectura de líneas limpias, paleta inspirada en la arena y espacios abiertos dialogan de manera natural con el entorno. Todo fluye sin esfuerzo: el sonido del mar, la luz que entra sin pedir permiso y una sensación constante de ligereza.
Kymaia es un refugio donde el descanso no se impone, simplemente sucede. Un lugar pensado para quienes buscan desconectarse del ruido, reconectar con el cuerpo y permitir que la mente encuentre claridad. Ideal para comenzar el año desde la serenidad y la introspección, sin perder de vista una estética cuidada y contemporánea.
El Perdido, El Pescadero
Entre el desierto y el mar, un ritual de renacer
En Baja California Sur, El Perdido se revela como un santuario donde el tiempo parece detenerse. Rodeado por el desierto y el océano, este destino combina arquitectura vernácula, materiales terrosos y una atmósfera que invita al silencio. Las noches alrededor de fogatas, el cielo completamente despejado y la vastedad del paisaje crean el escenario perfecto para cerrar ciclos y abrir nuevos.
Comenzar el año en El Perdido es hacerlo desde la introspección, el contacto con la tierra y una sensación profunda de renovación emocional. Un destino para quienes entienden el lujo como espacio, calma y experiencias que se sienten más que se explican.
Viajar para reconectar con un nuevo comienzo es una forma de intención. Ya sea desde elegir el silencio, la inmensidad o la calma como punto de partida marca el ritmo de lo que viene. Estos destinos no solo funcionan como escenarios, sino como experiencias que invitan a comenzar el año con una mirada distinta: más consciente, más presente y profundamente conectada con lo esencial.
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